• Por Javier Platas

Crítica

Este disco de los Easybeats incluye, además de algunas rarezas de los primeros años del grupo como una versión del “Little Queenie” de Chuck Berry o un interesante tema propio titulado “Baby, I’m a comin'”, un álbum grabado entre 1967 y 1968 que nunca fue editado y que de haberse publicado estaría con toda justicia entre lo más destacado del panorama musical del momento, y es que en sus surcos abundan para suerte del privilegiado con su escucha toneladas de exquisito pop sesentero con ecos principalmente de los Beatles, Who y Kinks, todo ello impregnado por el sello personal de sus autores Harry Vanda y George Young.

Es imposible enumerar títulos, el conjunto de las canciones figuran entre lo mejor realizado por los australianos en su carrera.

Estribillos pegadizos, ritmos que incitan al baile, hermosas melodías, magistrales apoyos vocales y trazos psicodélicos son parte de lo encontrado en este soberbio trabajo que incluye una curiosidad: “Wait a minute”, canción que Vanda y Young escribieron en principio para Los Bravos y que éstos finalmente rechazaron.

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