• Por AlohaCriticón

Disco imprescindible en el resurgir del Rock’n’Roll a finales de los setenta y por extensión en la historia de la música popular.

Jonathan Richman, el eterno adolescente, dejaba plasmada su afición por la inmediatez del Rock de los cincuenta, el espíritu juvenil de los grupos de principios de los sesenta, y sobretodo, por el sonido de la Velvet Underground (Jonh Cale produce este fenomenal trabajo).

El disco empieza con el clásico “Roadrunner” (muy similar a “Sister Ray” de la Velvet) para dar paso a una colección de clásicos atemporales; “Astral Plane”, “Dignified and Old”, “She Cracked”, “Some I Care About” o “Modern Word”, donde el órgano de Jerry Harrison (posteriormente en Talking Heads) y la guitarra velvetiana de Richman nos muestran unas historias en las que los coches, la nostalgia al viejo mundo y las frustraciones adolescentes están a la orden del día.

Disco denostado e infravalorado en su tiempo por no adecuarse a los cánones del momento, recordemos que la mayoría de canciones de este álbum fueron grabadas en 1973, año donde predominaban las producciones megalómanas y la ampulosidad instrumental de bandas como Genesis, Yes o Pink Floyd, pero que será fundamental para entender el devenir de estilos como la Nueva Ola o el Punk (los Sex Pistols les rendirán tributo años más tarde versioneando con acierto “Roadrunner”) e incluso actualmente la influencia de los de Boston es palpable en bandas de éxito internacional como los Strokes.

Joserra

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