|
De su mano, en cada narración o habitación del laberinto, el lector se
enfrentará a una estampa fantástica que le ayudará a indagar en el propio
sentido de la vida, en su belleza, sus miserias y contradicciones. Los
límites entre lo real y lo fantástico quedan desdibujados gracias a la
capacidad de Ende de dotar a cualquier situación de un aura mágica.
El autor genera, utilizando un lenguaje sencillo y limpio, pero de una gran
resonancia poética, una magnífica vidriera, repleta de claroscuros, de
paisajes fantasmagóricos y personajes - icono de la literatura occidental
como ángeles, princesas, campesinos y otros de destino humilde como el
funámbulo, el niño, la novia, que aquí se enfrentarán a situaciones
fantásticas pero con las que cualquier ciudadano podrá identificarse pese a
rayar en lo absurdo. Según se avanza en la lectura, todo va adquiriendo
sentido, hasta acabar cerrando el círculo, al otro lado de la puerta de
entrada al Laberinto.
Ir a su biografía
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|