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EL HOMBRE QUE INVENTÓ MANHATTAN
  
Mediante una serie de breves relatos, algunos más sustanciales que otros, pocos rematados con magisterio aunque reveladores de los ambientes descritos en un tono agridulce, y casi todos rebotantes en personajes guadianeros y, sobre todo, en el mismo escenario que da título al libro, Ray Loriga establece un collage ecléctico de situaciones y caracteres con los que vamos penetrando en emociones diversas que van desde la muerte al deseo, la soledad o la obsesión pasando por la apariencia o la imaginería memorativa, todo ello en un ligero recorrido, en base a sensaciones y recuerdos, por las calles del distrito neoyorquino de Manhattan. |
Como datos positivos en la lectura de este “El hombre que inventó Manhattan” (2004) se aprecia una madurez en el intento de captar sensibilidades y un ansia en la búsqueda existencial de sus personajes, a la par que se valora el estilo directo y sucinto de una narrativa que nos traslada con suficiencia a la ciudad de Nueva York.
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© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
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