 |
LAS FAUCES DEL TIGRE

Una empresa de Maryland llamada Hendley Associates se dedica aparentemente al negocio de acciones y divisas internacionales aunque su objetivo primordial es identificar amenazas terroristas.
Con la intención de ampliar su plantilla “El Campus” busca nuevos valores entre el personal de las fuerzas armadas y los organismos del gobierno. Uno de ellos es Jack Ryan, el hijo del famoso agente de la CIA y actual presidente de los Estados Unidos. |
Después de caer el Muro de Berlín y los regímenes comunistas en los países del Este, con lo que conllevó el enfriamiento definitivo (o casi) de la guerra fría entre los bloques liderados por los Estados Unidos y la extinta Unión Soviética, muchos escritores de novelas de espionaje e intriga internacional tendieron a ubicar a sus héroes en lucha contra el terrorismo internacional, realmente, y al margen de la ficción, una plaga para la paz mundial.
Pero una cosa es idear una trama sugestiva en torno al tema y otra explotar la paranoia con asuntos plomizos y sin interés alguno como ha hecho el best-selleriano Tom Clancy. Ahora que Jack Ryan ha llegado, nada más y nada menos, que a presidente de los Estados Unidos, el encargado de ejecutar misiones peligrosas y demás intrigas es el hijo de Ryan, Jack Ryan Jr. ¡La originalidad al poder!
Acostumbrado a escribir tochos que interesan a los seguidores de intrigas ideadas con presunta tensión y profusos asuntos de carácter militar (a los demás le parecerán un tedio maniqueo), Clancy toca fondo con esta historia aburrida, sin acción, sin suspense, y sin progreso en unos personajes desaboridos.
La trama de “Las fauces del tigre” (2003) resulta soporífera y sin estructura, pareciendo un telefilme anti-insomnio de intriga y acción, los diálogos simulan ser escritos por un adolescente en vez de por un experimentado novelista, y las descripciones resultan latosas, convirtiendo al moroso libro en una caricatura y un reciclaje de previas obras del autor de “La caza del octubre rojo” o “Peligro inminente”.
Ir a su biografía
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|