A través de sus exiguas páginas Jorge Bucay nos invoca con un tono cercano a reflexiones vitales con diversos y sencillos cuentos de cierta ambigüedad, escasa trascendencia literaria y muy, muy derivativos, junto a reflexiones (en general vagas y en ocasiones gratuitamente abstractas) presuntamente perspicaces con sanas intenciones terapeúticas y enfoque optimista.
Es decir textos para pensar y otros para olvidar. Plausible si sus receptores encuentran algún tipo de respuesta a sus conflictos y desazones internas que ayuden a mejorar su vida, y bastante intrascendente y nada especial para los demás.