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Ambientada en pleno Renacimiento, época de ebullición política y artística que da lugar a apariciones en la novela de personajes históricos como Miguel Ángel o Maquiavelo, este título fabula sobre las andanzas del corrupto papa Alejandro VI/Rodrigo Borgia, de origen español, y sus hijos César, Lucrecia, Juan y Jofre.
La narración se desarrolla en diversos puntos de vista a través de sus principales caracteres, a quienes Puzo y Gino intentan humanizar en sus motivaciones y actitudes otorgándoles una dimensión mayor que en otros relatos o estudios históricos sobre la afamada parentela. Llama la atención el ansia del autor italiano por exaltar a Lucrecia Borgia, alejándola de su usual y pérfido retrato histórico y exhibiéndole como víctima utilizada por sus parientes.
Aunque los personajes resultan un tanto acartonados más alla de una artificiosa singularidad en el concepto “desesterotipador” y la narrativa, generalmente ligera, posee pasajes un tanto pesados en un batiburrillo de diferentes emociones (épica, drama, romance, intriga…), destaca la hábil descripción del lugar y la época histórica, y la conservación exigible del interés en una sugestiva maquinación en torno al poder político, el amparo familiar, el despotismo, la traición, el deseo amoroso y sexual, la manipulación o la ambición sin límites, asuntos atemporales que junto a la lógica curiosidad suscitada por la galería de personajes, el período y el ambiente seguramente sean degustados con moderado placer por los amantes de la ficción histórica.
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