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La obra nos lleva a cuestionar temas tan universales como el amor, la
educación y la propia sociedad constituyendo una rica alegoría en la que se
pueden observar las realidades y conflictos del hombre de nuestro tiempo
enfrentado a la soledad y al absurdo de una vida sin objeto.
Cabe destacar las curiosas imágenes recurrentes en la obra, la intensa
sensualidad de algunas escenas así como la supuesta asepsia emocional y el
distanciamiento inducido entre lector y personaje que no provoca sino todo
lo contrario: que nos identifiquemos totalmente con ese protagonista
extrañamente familiar.
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