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EL CUENTO NÚMERO 13
Diane Setterfield
 
Una añosa y conocida escritora llamada Vida Winter, quien siempre ha fabulado con su existencia y rara vez ha contado la verdad de su pasado, encarga su biografía a Margaret Lea, la joven hija de un librero aficionada a las novelas del siglo XIX. Ambas encontrarán puntos en común en la conexión entre sus respectivas historias. |
No cabe duda de que esta escritora británica debutante es una amante de los relatos romántico-góticos decimonónicos. Sus descripciones evocativas, la atmósfera taciturna y espectral, la importancia de los escenarios (en especial la casa), la creación de personajes que combinan fragilidad con excentricidad y tiranía, la intrincada y turbia trama de suspense y misterio con secretos familiares y trágicos aconteceres…
Todas estas características se hallan con mayor o menor medida en esta primera novela de Diane Setterfield, escritora británica claramente deudora del proceder literario de las hermanas Brönte y la creación de sus sensibles heroínas, exhibiendo trazas del “Jane Eyre” de Charlotte y del “Cumbres borrascosas” de Emily.
También su narración, elegante, aunque en ocasiones un tanto plúmbea, posee huellas de Wilkie Collins (“La dama de blanco” es otra referencia evidente) y Charles Dickens. Saliendo del siglo XIX, Daphne Du Maurier y su “Rebeca” es otro texto que ciertamente ha influido en la construcción de esta obra. |  |
Todas estas ascendencias provocan en su prosa un sentido de déjà vu que amortigua el impacto de esta derivativa historia de cuidada prosa, pero también de escasa imaginación e interés a través de un desarrollo tan previsible (para quien conozca sus modelos los giros carecen de sorpresa) como denso e improbable.
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