|
John Connolly quiso homenajear al saxofonista de jazz Charlie “Bird” Parker bautizando con el mismo nombre y apodo a su más célebre creación literaria, un detective, como tantos otros, estigmatizado por un pasado de lastimero nudo familiar que utiliza su presente como medio de redención personal, intentando, a duras penas, evadirse de la carga de conciencia.
A pesar de carecer de originalidad en el nombre y de que su oscuro perfil psicológico no deja de ser remedo de múltiples caracteres afines a su profesión, a este Charlie “Bird” Parker no le falta personalidad propia e interés.
Sus novelas amalgaman la clásica intriga criminal con el estudio psicológico de antihéroe central y diversidad de ambientes cetrinos, que tanto nos introducen en íntimos ámbitos familiares como aportan consideraciones sociales o se ornan con situaciones de carácter sobrenatural y mítico, como es el caso de este “El ángel negro”, una de las más ambiciosas historias ideadas por este autor irlandés. |  |
Lo que podía ser un comistrajo insípido que parece unir a Dashiell Hammett, Stephen King y H. P. Lovecraft, se convierte gracias a la escritura detallista y lírica de este dotado narrador, en un trabajo estimable, aunque el gusto por el detalle y la incisión poética ocasionan en la narración aportaciones anodinas de descripción y evocación que podrían haberse obviado, ya que lo único que provocan es una expansión estéril de sucesos y consideraciones intrascendentes.
Al margen de ello, la ligazon compleja y sombría entre thriller policiaco urbano con objetivo de encuentro y misterio sobrenatural con revestimiento sectario-místico, enlaces diabólicos con el libro de Enoc, tono pesadillesco, y ambientes con vínculo histórico, resulta moderadamente satisfactoria.
Ir a su biografía
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
|