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EL ASOMBROSO VIAJE DE POMPONIO FLATO
Eduardo Mendoza
 
Un romano del siglo I llamado Pomponio Flato encuentra un papiro, presuntamente descubierto en una tumba etrusca, que le puede proporcionar la solución a su mal diarréico.
Su objetivo es hallar un arroyo de aguas milagrosas que curan todo tipo de males a quien bebe de ellas. Dos años de búsqueda le conducen a Nazaret, lugar en donde un carpintero es acusado injustamente de un asesinato, el del rico Epulón. |
La idea de Eduardo Mendoza para crear este libro no es mala. Incluso es buena. Mofarse con un texto paródico de todos estos bodrios novelísticos de intriga histórico-religiosa revestidos de documentación-investigación con el primordial afán de ánimo de lucro y crear controversias sin base real manejando datos vagos (cuando no directamente inventados) y/o torticeramente interpretados.
Lo malo es que este libro, narrado en primera persona por el personaje flatulento, huele a encargo apresurado, con lo que ni la construcción de la trama ni el retrato de ambientes y personajes resulta satisfactorio.
Aunque se empleen referencias religioso-políticas (advirtiéndose especial inquina por parte de Mendoza hacia los judíos) y nombres propios de la época (nada menos que el niño Jesús es el que pacta el sueldo y colabora con las pesquisas del protagonista pedorro), el libro no evoca el período, sino más parece una aventura (pero menos divertida) de Zipi y Zape tras cruzar el Tonel Del Tiempo. |  |
La trama es insulsa, los personajes son caricaturas bastante planas (con el escéptico arrogante-listillo personaje central que parece mirar por encima del hombro a los creyentes), a pesar de alguna reflexión tópica en plan sesudo que no pega con el tono, y el humor es simple, en ocasiones los diálogos son puro infantilismo, en otras domina la escatología barata, y de vez en cuando el darporculo regular.
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