En estas dos novelas, el escritor romántico François-René de Chateaubriand describía, dentro de un contexto sentimental y con su rica y nostálgica pluma, los nativos y paisajes norteamericanos en los cuales había residido durante años, destacando entre el público de la época la detallista descripción del exotismo inherente al ambiente y personajes protagonistas de una narración que descansa sobre temas como el amor, la pasión y la alienación.