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Leamos un fragmento del libro:
Otros podrían haber hecho con ella un libro, pero la historia que voy a contar aquí la viví con todas mis fuerzas y consumí en ella mi virtud.
Escribiré pues con entera sencillez mis recuerdos y, si en algunos momentos están hechos girones, no recurriré a la fantasía para remendarlos o unirlos, el esfuerzo que dedicaría a recomponerlos empañaría el placer último que espero encontrar al relatarlos.
Todavía no tenía yo doce años cuando perdí a mi padre. MI madre, a la que nada retenía en El Havre, donde mi padre había sido médico, decidió trasladarse a París, considerando que allí podría concluir mejor mis estudios.
Alquiló, cerca del Luxembourg, un pequeño apartamento, que Miss Ashburton vino a compartir con nosotros. Miss Flora Ashburton, que ya no tenía familia, había sido primero institutriz de mi madre, después su compañera y pronto su amiga.
Yo vivía junto aquellas dos mujeres de aspecto igualmente dulce y triste, a las que sólo puedo recordar vestidas de luto.....
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© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
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