El primigenio texto dramático en el cual se contenía el mito de Don Juan es este título de Tirso de Molina, una obra fundamental del teatro del Siglo de Oro y pieza de gran influencia en los posteriores cultivadores literarios del conquistador personaje, como José Zorrilla, Lord Byron o Molière.
Leamos un fragmento:
ISABELA: Duque Octavio, por aquí. Podrá salir más seguro.
DON JUAN: Duquesa, de nuevo os juro de cumplir el dulce sí.
ISABELA: Mis glorias serán verdades,
Promesas y ofrecimientos
Regalos y cumplimientos
Voluntades y amistades
DON JUAN: Sí, mi bien.
ISABELA: Quiero sacar una luz
DON JUAN: Pues, ¿para qué?.
ISABELA: Para que el alma dé fé del bien que llego a gozar.
DON JUAN: Matárete la luz yo.
ISABELA: ¡Ah Cielo!, ¿quién eres, hombre?.
DON JUAN: ¿Quién soy?. Un hombre sin nombre.
ISABELA: ¿Qué no eres el duque?.
DON JUAN: No.
ISABELA: ¡Ah de palacio!
DON JUAN: Detente. Dame, duquesa, la mano.
ISABELA: No me detengas, villano. ¡Ah del Rey!, ¡Soldados, gente!
REY: ¿Qué es esto?. ¿Quién eres?.
DON JUAN: ¿Quién ha de ser?. Un hombre y una mujer.
REY: ¡Ah de mi guarda! Prended a este hombre........