Para contar mi historia he de comenzar muy atrás. Si me fuese posible, debería retroceder aún mucho más, hasta los primeros años de mi infancia e incluso más allá, en la lejanía de mi ascendencia.
Los poetas, cuando escriben novelas, suelen hacer como si fuesen Dios mismo y pudiesen abarcar con su mirada toda una historia humana, comprenderla y exponerla como si Dios la relatase, sin velo alguno, revelando en todo momento su más íntima esencia.
Yo no puedo hacerlo así, como tampoco los poetas. Mi historia me es más importante que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia y es la historia de un hombre, no la de un hombre inventado, posible o inexistente en cualquier otra forma, sino la de un hombre único, real y vivo.....