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El Tao que se puede expresar
no es el Tao eterno.
El Nombre que puede ser pronunciado,
no es el Nombre eterno.
El principio del cielo y la tierra se encuentran en el "no ser".
"El ser" es la madre de todas las cosas.
Por eso el camino al "no ser" lleva a la contemplación de la maravillosa esencia.
El camino al "ser" conduce a la contemplación del mundo de las formas.
Ambos son iguales en su origen,
y simplemente se diferencian en el nombre.
En su unidad resultan un misterio,
y son la puerta de la que emanan todos los milagros.......
© Aloha Criticón. Todos los derechos reservados.
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