• Por Marta Canacci

alcarras-poster-sinopsisDirección: Carla Simón.
Intérpretes: Jordi Pujol Dolcet, Anna Otin, Albert Bosch, Xènia Roset.

Con guión de Carla Simón (“Verano 1993”) y Arnau Vilaró.

Sinopsis

Una familia de agricultores dedicados al cultivo del melocotón, formada por el abuelo Rogelio Solé (José Abad), el matrimonio Quimet (Jordi Pujol Dolcet) y Dolors (Anna Otin), y los tres hijos de la pareja, Roger (Albert Bosch), Mariona (Xènia Roset) e Iris (Ainet Jounou) se enfrenta a un cambio decisivo en su vida.
Tras la muerte del propietario de la tierra que trabajan, su heredero quiere destinar la finca a la instalación de placas solares.

Crítica




Película de Carla Simón, autora de “Verano 1993”, que se narra en forma de docudrama coral con el protagonismo de una familia de agricultores enfrentados a diferentes formas de pérdida involuntaria de su identidad, de sus raíces, de su tierra…

Todo se articula en torno al arraigo de una forma de vida, a un lugar, a una vida de familia que vive del cultivo de la tierra.

Un mundo rural en crisis y la lucha por mantener esa forma de vida.

Es un mundo en el que la palabra tenía el mismo valor que el papel firmado.

alcarras-critica-review-alohacriticonCada uno de los miembros de la familia se confronta a esa situación de distinta forma.

Van de la rabia a la negación hasta la aceptación del cambio.

Vemos la confluencia de generaciones, adolescentes, abuelos, matrimonios en crisis, niños… conflictos de una épica del día a día luchando por salir adelante.

El paisaje rural se convierte en un elemento fundamental.

Espacios abiertos, el sol, verano, juegos infantiles, reuniones familiares, sonidos de campo, hileras de frutales, recolección de melocotones.

La imagen es realista, en estilo documental.

No hay artificios, dramatismos ni miradas condescendientes.
Además, posee un aura de nostalgia.




La música es diegética, sin adornos más allá de lo resultante de la historia.

Al margen de sus virtudes, la narración resulta lenta, se toma su tiempo y le falta mayor tensión, emoción.

Los actores son amateurs, con diálogos improvisados, muy simples, las situaciones son anecdóticas.

El giro fundamental en sus vidas lo conduce el padre, Quimet, que vierte su rabia contenida a todo el núcleo familiar; y quien consigue dotar a su personaje de mayor naturalidad es la niña pequeña.

La denuncia social de un sector asfixiado por los bajos precios que se pagan queda diluida en el peso fundamental de la historia, que se encuentra en los lazos de familia y los sentimientos fusionados de varias generaciones ante los obstáculos que hacen peligrar una forma de vida.

Puntuación

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