• Por Antonio Méndez

apocalypto cartel poster
Dirección: Mel Gibson.
Intérpretes: Rudy Youngblood, Dalia Hernández, Jonathan Brewer, Morris Birdyellowhead.

Con guión de Mel Gibson (“La Pasión De Cristo”, “Vacaciones En El Infierno”) y Farhad Safinia.

Jaguar Paw (Rudy Youngblood) es un cazador que vive feliz con su tribu en el bosque. Tiene un hijo y su mujer está esperando otro. En ese ambiente cotidiano, su aldea es arrasada por un grupo de violentos guerreros enviados por los regidores mayas. Asesinan, queman hogares y toman prisioneros, entre ellos Jaguar Paw, para ser sacrificados ante los dioses.

Tras cultivarnos en dicción aramea y latina con “La Pasión De Cristo”, Mel Gibson nos regaló el oído con sonidos maya en “Apocalypto”, un film que nos adentra en las actitudes y comportamientos más primarios de esta notoria civilización mesoamericana (de sorprendente legado arquitectónico y astronómico), en el contexto temporal del film en decadencia y en vísperas de ser conquistada por las expediciones marinas españolas.

A pesar de ser asesorado por el especialista en cultura maya, Richard D. Hansen, e instruirse en el Popol Vuh, conservado vía textos de Fray Francisco Ximénez; Gibson, aunque es cierto que la perspectiva intenta plasmar el declive de la civilización, parece obviar los aspectos más grandiosos de la cultura retratada al margen de cuatro apuntes en imaginería religiosa piramidal, colorismo ambiental con grotescas apariciones y algún retazo místico.

apocalypto-fotos-criticaEste “Apocalypto” es básicamente una aventura épica-gore de supervivencia en tiempos de reemplazo de civilizaciones, cuando una en decandencia es alimentada o sustituida por otra, con sus virtudes y sus defectos. Tal sustitución de “reinados” puede encontrar antipatía por alguna gente torpe que compara anacrónicamente (de forma superficial y demagógica) actitudes de siglos pasados con pensamientos actuales.

Seguramente podrán quejarse del optimismo de sus minutos finales con aspecto simbólico de nacimiento esperanzador, cuando anteriormente se describe a los detentadores del poder maya como salvajes que tanto degüellan sin piedad a inocentes como arrancan, cual carnicero de la esquina, el corazón de un ser humano para ofrecerlo a sus dioses. Es cierto que la película oferta una perspectiva sesgada de salvajismo sobre un pueblo de conocimientos avanzados, con un admirable legado cultural (y con costumbres mucho menos admirables), lo que resulta un tanto injusto. Además, se producen los usuales y, en cierta manera, comprensibles (esto es una película, no una clase plomiza del profesor de turno) deslices históricos y astronómicos (por ejemplo lo del eclipse en luna llena, recurso que por otra parte parece copiado de “Tintín y el Templo del Sol”).

Quizá lo peor sea que las singularidades de tal civilización, al margen del respeto a su lengua, la imaginería citada o el pintoresquismo presentado en un interesante viaje, pesadillesco, desde la aldea hasta el centro de poder religioso-político, no perviven en la película, que se mueve en base a esencias trilladas de trama de acción y supervivencia con vínculo romántico en un ambiente opresivo, que tanto podría ser protagonizada por mayas como por chinos, checos o esquimales.

apocalypto-fotosLa película tiene momentos de agradable impresión estética a pesar de cierto preciosismo sobrante, con exuberantes paisajes de verdor claustrofóbico, rostros ensimismados, miradas cruzadas, tan penetrantes como expresivas, primeros planos en donde se acentúa la emoción trágica en paralelo a representaciones generales de brutalidad (con Gibson regocijándose en demasía con la sangre y el dolor), extensas secuencias de acción en campo abierto con el aire cortado por flechas y lanzas…

El inicio de este “Apocalypto”, con bromas fáciles entre los miembros del poblado, el típico lugar para la danza tribal y el cuento del viejo sabio ante la hoguera, no parece deparar nada bueno. Pero hay que reconocer que, a pesar de lo facilón del gore, tras la captura del personaje principal y sus amigos de aldea, el film remonta en su naturaleza de película de acción y, en especial la larga persecución tras el eclipse, tiene momentos de rara intensidad, está excelentemente narrada (aunque en ocasiones demasiado enfática y de cara a la galería), con un ritmo implacable, apariciones de leopardos, enormes cascadas, abuso de ralentí, serpientes, trampas de caza… Una espiral de acción y violencia que no da respiro y que en ocasiones parece más una película de Rambo que otra cosa. En conjunto, se trata de un producto respetable.

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Mel Gibson

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