• Por AlohaCriticón

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BANDERAS DE NUESTROS PADRES (2006)

Dirección: Clint Eastwood.

Intérpretes: Adam Beach, Ryan Philipe, Jesse Bradford, Jamie Bell.

Segunda Guerra Mundial, febrero, 1945. En la isla de Iwo Jima se produce una batalla que enfrenta a los japoneses contra los estadounidenses. Tal conflicto bélico es inmortalizado históricamente cuando cinco marines y un sanitario izan la bandera de los EEUU en el monte Suribachi.

Aunque para los hombres que levantaron esta bandera no se trata más que de una formalidad bélica, ante los ojos de sus compatriotas este hecho les convierte en un símbolo de triunfo y heroismo. Cuando los tres supervivientes del suceso retornen a los Estados Unidos serán tratados como héroes, a pesar de que en su interior siguen atormentados por el sangriento escenario acontecido en las arenas de la isla que acaban de abandonar.

Clint Eastwood y Steven Spielberg se unen para producir “Banderas de nuestros padres”, adaptación de un libro de James Bradley y Ron Powers que rememora el episodio histórico-bélico de Iwo Jima, recordado previamente en diversas ocasiones en la gran pantalla, entre ellos el irregular pero interesante Allan Dwan en los años 40 con el título de “Arenas sangrientas”, y Delbert Mann en los 60 en “El sexto héroe”.

En una de sus condiciones principales estas “Banderas de nuestras padres” depara una agria sátira sobre la manipulación política de los dirigentes sobre las masas en un momento crítico y las estrategias de los populistas para emplear los símbolos, actitudes y demagogias baratas (banderas, figuritas, risitas, bonitas frases hechas, arrogación de derechos universales…) para lograr tal manipulación.

También su base se aposenta en el drama psicológico que, sirviéndose del aturdimiento memorativo de los soldados protagonistas, centra toda su esencia en diatribar sobre el concepto de heroismo, sin descuidar el tributo al soldado que sacrifica su vida sin ver recompensadas sus acciones más allá de la fanfarria engañosa ordenada desde el cómodo sillón.

Uno de las varias taras del film, que también toca el racismo y la difícil adaptación de los “héroes” tras la citada fanfarria, en el mejor personaje del film y la mejor interpretación del mismo, la proporcionada por Adam Beach (soberana actuación de este actor), es que los personajes principales no tienen demasiado calado, ya que no dejan de ser marionetas tanto del poder de la época como de los conocidos hacedores del film, pues poco aportan más allá de su repetida situación de alteración psicológica puntual y farsa populista con discursos, aplausos, musiquillas festivas y apretones de manos.

Esto impedirá a muchos su conexión emocional, forzada sin sonrojo en muchos tramos con imágenes morosas de vinculación familiar, contraste de emociones pesadillescos a través de flashbacks que les retrotraen a sus recuerdos de arenas grisáceas en la isla japonesa, y expansión/recreación sin medida de escenas lacrimógenas que tendrían que durar mucho menos para su plena efectividad.

El meritorio autor de “Bird”, una de las mejores películas sobre el jazz jamás filmadas que abordaba la figura del gran Charlie Parker, o “Sin Perdón”, notoria aunque sobrevalorada desmitificación de los viejos héroes del western, demuestra poseer tacto en la consecución tonal para ensombrecer los asuntos, también en la búsqueda del detalle como expresión sensitiva, y, sobre todo, en la impresionante recreación del combate y preparación del mismo.

Es la dramatización de la épica con esplendorosos planos aéreos generales sobre el océano plagado de naves, o planos subjetivos y cercanos que nos inmiscuyen en un ambiente dantesco, cruel, de escasas palabras y muchas bayonetas, en donde los sonidos de los disparos y explosiones configuran el idioma de la muerte, con una fotografía monocromática en donde el fuego aporta el único color.

Sin embargo esta impresión estética de primer orden, los propios temas de significación del héroe, sacrificio, manipulación…, y la forma de vincular las emociones entre generaciones a través de recuerdos no aportada nada nuevo, quedando presos más de un concepto (significado del heroismo) que de un progreso sobre historia y personajes.

En conjunto y al margen de su excelente ambientación resulta un ejercicio rutinario, autoindulgente en su afán de documento, muy poco original, blando en casi todos los niveles, con un enfoque demasiado contemplativo, más moroso que poético, y un contenido sentimental sin demasiada entidad dramática a causa de la trivialidad de sus personajes.

Enlaces

Clint Eastwood

Ryan Philippe

Jesse Bradford

Barry Pepper

Jamie Bell

Paul Walker

Benjamin Walker

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