• Por AlohaCriticón

CANDYMAN (1992)

Dirección: Bernard Rose.

Intérpretes: Virginia Madsen, Tony Todd, Xander Berkeley, Vanessa Williams.

Una estudiante de la Universidad de Illinois llamada Helen Lyle (Virginia Madsen) está escribiendo una tesis sobre las leyendas urbanas.

Una de ellas gira en torno a la figura de Candyman (Tony Todd), el hijo de un esclavo que aparece cuando alguien mira a un espejo y pronuncia su nombre cinco veces.

Adaptación cinematográfica del libro “The Forbidden”, escrito por Clive Barker y elogiado por el mismo Stephen King, quien alguna vez dijo: “He visto el futuro del horror y su nombre es Clive Barker”.

Barker también ha hecho cine llevando sus propias historias a la pantalla (“Razas de noche” y quizá la más conocida: “Hellraiser”), sin embargo en esta ocasión el director de la película fue Bernard Rose, quien también se encargó de escribir el guión.

“Candyman” es una plausible adaptación del significado de “Leyenda urbana” y todo rito ofrendado a dichos relatos de imaginación legendaria, fantasiosos pero perturbadores.

Visiblemente dividida en dos partes; la primera convence y entusiasma al espectador que gusta del disgusto, la tensión y el horror. La protagonista, interpretada ávidamente por Virginia Madsen, emprende una investigación acerca de un espíritu que puede ser invocado al decir “Candyman” cinco veces frente al espejo. Toda persona que le invoca acaba siendo asesinada.

Esta primera sección es intrigante a causa del correcto estudio de una sociedad que teme al terrible espíritu, ¿una leyenda hecha para asustar a los niños, un fantasma vengativo o sustento oportunista de algún asesino? La palabra “leyenda” adquiere un significado contundente bajo la propuesta de un thriller con oportunos toques de terror.

La segunda sección de la película puede calificarse como brillante o nefasta, así de sencillo, la amas o la odias. En mi caso es fácil intuir que no la he odiado. Contiene un giro inesperado, brillante, quizá un poco estereotipado pero convincente; prosigue con el suspense adecuado y el oportuno aspecto de incertidumbre.

Podría decirse que nos encontramos ante una audaz película de los años noventa, pionera de muchas producciones posteriores del mismo corte.

La ambientación es obscura, sucia y gris, una acertada elección de los escenarios para acoger la historia. Por otro lado la espléndida banda sonora de Philip Glass estremece al espectador y acrecienta la tonalidad sombría de la trama.

Lo que me lleva a recomendar la película es su favorable adaptación del concepto “Leyenda urbana”, así como el círculo vicioso que conlleva su interpretación.

En conclusión, se trata de una lograda producción que amalgama el horror y el suspense, atrapando al espectador con sutiles retazos de terror psicológico…. Para aquellos que gusten del género y osen decir cinco veces “Candyman” frente al espejo.

Lucio Rogelio Avila Moreno

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Virginia Madsen

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