• Por AlohaCriticón

DE-LOVELY (2004)

Dirección: Irwin Winkler.

Intérpretes: Kevin Kline, Ashley Judd, Jonathan Pryce, Kevin McNally.

Año 1964, un deteriorado Cole Porter (Kevin Kline) está sentado en soledad en su piso

newyorkino arrancando las

notas más tristes a un viejo piano que le transmite la melancolía de lo que

ha sido su vida.

Un desconocido ( Jonathan Price) entra en escena y lleva a Porter a un

teatro en el que ante él y como un espectador más ve pasar su vida

convertida en un gran musical.

No sabemos si es un quiebro caprichoso de su conciencia – el recapitular de

una vida llena de excesos y sobresaltos- o si estamos ante el túnel

-musical- que parece ser, se ve ante ti cuando la muerte llama a tu puerta.

De un modo u otro y con un gran espectador de fondo, el director Irwin

Winkler (“La casa de mi vida” 2001) nos abre una pequeña hendidura en la

vida de Porter para que asistamos atónitos a sus andanzas a partir del año

1919, cuando conoce a la que más tarde sería su mujer Linda (Ashley Judd),

su musa y la persona que con un gran estoicismo y un amor a prueba de

infidelidades homosexuales, le acompañó a lo largo de toda su vida.

Afortunadamente para los amantes de la música, películas como “Chicago”,

“Ray”, “Moulin Rouge”, “En la cuerda floja” o “El fantasma de la ópera”

ponen de nuevo en auge a un género algo denostado en las dos últimas

décadas.

El concepto de “musical” muchas veces se ha visto olvidado en películas en

las que solamente hay muchas canciones, pero que realmente no son

merecedoras del legado de cintas como “Siete novias para siete hermanos” ,

“Fantasía” o “Sonrisas y lágrimas”.

En el caso de “De Lovely” estamos ante un nuevo concepto que renueva el

género, en el que la música es un actor más con una misión propia: poner

música al guión y llevar al espectador tras sus notas a los sentimientos que

afloran en los protagonistas.

Cabe destacar asimismo la impecable actuación de Kline, un Porter auténtico

en constante equilibrio entre la perfección y el más absoluto de los caos;

máximas que rigieron su vida y que; cuando los movimientos de la cámara se

tornan excesivos e infructuosos; salvan de manera más que notable el

metraje.

Una película realmente elegante, en la que no nos podemos olvidar de las

actuaciones de profesionales de la canción que dotan aún de más fuerza – si

esto fuera posible- a las letras de Porter: inolvidables actuaciones las de

los disímiles Robbie Williams (“De-lovely”), Alanis Morissette ( Let´s do it

– let´s fall in love- ), Lemar (“What is this thing called love?”) o John

Barrowman (“Night and day”) entre otros.

“De- lovely” una película de-liciosa, que de-leita al espectador amante de

la música y de-rrumba los antiguos clichés de los posibles de-tractores del

género. De-finitivamente una película casi perfecta.

Cristina Gómez

Enlaces

Kevin Kline

Ashley Judd

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