• Por AlohaCriticón

DRACULA 2001 (2001)

Director: Patrick Lussier

Intérpretes: Gerard Butler, Christopher Plummer, Justine Waddell, Jonny Lee Miller.

Con guión de Patrick Lussier (“Furia Ciega”) y Joel Soisson (“Los Inmortales: Juego Final”, “Blue Tiger”). Con producción de Wes Craven.

Después de ser revivido por unos ladrones de forma accidental, el conde Drácula (Gerard Butler) viaja a Nueva Orleans con el objetivo de hallar a la hija (Justine Waddell) de Van Helsing (Christopher Plummer).

Wes Craven retornando por sus fueros. El susodicho, que acertara parcialmente en las primeras entregas de sus populares series (Pesadilla en Elm Street y Scream) rescató aquí el mito del Conde Drácula pero (suponemos que tras advertir el tinglado) cediéndole el honor de la dirección a su habitual montador Patrick Lussier, quien compone un bochornoso título sobre la legendaria figura del aristócrata rumano, una figura irreconocible para los amantes del cine de terror que adquiere en esta ocasión una increíble y ridícula conexión con el mismísimo Jesucristo.

El Conde Drácula actual es un fulano que está custodiado durante siglos por Van Helsing, el otrora entrañable personaje encarnado por Peter Cushing. El cazavampiros al principio le cuenta a un joven que está con él pero que al final no explican bien por qué está con él que es el nieto de Van Helsing y posteriormente resulta que es el propio Van Helsing que ha sobrevivido durante estos años gracias a la sangre de Drácula administrada vía sanguijuela. El bueno de Van Helsing parece ser que ha tenido una hija y la mujer no quiere saber nada de él (excusa ideal para eliminar a un personaje). La hija será el objetivo principal de Drácula para que comparta sus propósitos, ya que por sus venas corre su misma sangre. ¿De locos, no?. Pues aún queda lo mejor, un giro delirante que no desvelaremos… Entretener entretiene pero… La trama camina sin rumbo. El mito elegante y romántico de la Universal no aparece por ninguna parte. El erotismo colorista de la Hammer es confundido con caras lascivas en slow motion o levitando orgásmicamente que no provocan ningún tipo de excitación. El guión es propio de enajenados. La música contiene los típicos hachazos sónicos marca de la casa. La descarada publicidad de la Virgin es insultante y los planos finales vuelven a reafirmar que Craven es un lince para esto del negocio de terror adolescente, dejando abierta la posibilidad de una secuela por si esta funcionaba bien en taquilla. ¿Tendremos ahora una Carmilla?

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Gerard Butler

Christopher Plummer

Shane West

Danny Masterson

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