• Por AlohaCriticón

EL ASESINATO DE RICHARD NIXON (2004)

Dirección: Niels Mueller.

Intérpretes: Sean Penn, Naomi Watts, Don Cheadle, Jack Thompson.

La vida de Samuel Bicke (Sean Penn) no es, precisamente, muy dichosa. A

su separación matrimonial se le ha unido la compleja y desasosegante

situación laboral.

Las injusticias y el trato inhumano de quienes le rodean, serán la chispa

que haga explotar toda la violencia almacenada en su interior hacia una

persona a la que cree responsable de todos sus males: Richard Nixon.

Ante todo una aclaración. Esa estrella adicional que aparece brillando

encima de este comentario, tiene nombre propio: Sean Penn.

Efectivamente, el actor nacido en Burbank (California) y cuya anterior

interpretación se encuadraba en otra crónica negra americana, “Mystic

River” (2003), borda una antológica actuación que hace que la película se

crezca por la extraordinaria vis dramática de su protagonista.

“El asesinato de Richard Nixon” supone la ópera prima de Niels Muller,

quien también es responsable de un muy elaborado guión, escrito al alimón

con Kevin Kennedy.

Un argumento basado en hechos reales que nos traslada a los inicios de la

década de los setenta del ya pasado siglo veinte, fijándose en la grisácea

existencia de un “salesman” de mobiliario de oficina que, “tan sólo quiere

un pedacito del sueño americano”, y que “de los millones y millones de

granos de arena que forman parte de esa playa llamada Estados Unidos,

quiere demostrar que uno de ellos puede acabar con uno de los

poderosos.”

Las frases entrecomilladas se extraen de los acertados monólogos que

nuestro desesperado hombre graba para la posteridad, sirviéndose para

ello de un singular destinatario, su admirado Leonard Bernstein.

Salvando las distancias, uno no puede dejar de pensar en dos magníficas

cintas que ahora le vienen a la cabeza por las situaciones que acaecen en

la trama: la alienante lucha por la venta de “Glengarry Glen Ross” (1992),

y “Un día de furia” (1993), en la que un desquiciado Michael Douglas no era

capaz de dominarse y descargaba su ya incontenible ira, contra todo lo

que se le ponía por delante.

Reflejado ahora en la pantalla el plan ideado por Bicke, parece mentira que

con el paso de los años, ese mismo procedimiento de magnicidio

fructificara en otros emblemáticos edificios en lo que ha sido una de las

mayores tragedias ocurridas en suelo estadounidense.

Alberto Alcázar

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Sean Penn

Naomi Watts

Don Cheadle

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