• Por Antonio Méndez

el-desprecio-cartel-peliculasDirección: Jean-Luc Godard.
Intérpretes: Brigitte Bardot, Michel Piccoli, Jack Palance, Giorgia Moll.

Con guión de Jean-Luc Godard (“Al Final De La Escapada”, “Pierrot El Loco”).

Sinopsis

Paul Javal (Michel Piccoli) es un guionista contratado por el productor Jeremy Prokosch (Jack Palance), quien desea adaptar la “Odisea” de Homero con dirección de Fritz Lang al mismo tiempo que se siente atraído por Camille (Brigitte Bardot), la esposa de Javal.

Crítica

Jean-Luc Godard adaptó una novela de Alberto Moravia en esta película de crisis matrimonial y cine sobre cine que contiene las usuales referencias-homenajes de su autor, en especial cinematográficas (la propia participación del gran Fritz Lang, carteles de “Hatari” o “Psicosis”, citas en diálogo al “Río Bravo” de Howard Hawks, a Dean Martin y “Como En Un Torrente”, etc., etc.).

el-desprecio-foto-brigitte-bardotMás allá de tales aderezos culturales, el film, resuelto en formato CinemaScope con soleados escenarios naturales italianos, créditos hablados y un tono de melancolía y desilusión acentuado por bellos sonidos de cuerdas, es el típico film nuevaolero de pareja en conflicto con mirada íntima-psicológica y pretensiones filosóficas.

No faltan largas secuencias de peroratas con batalla de sexos, aquí demasiado redundantes en sus reflexiones y motivos; conversaciones amorosas de cama en busca de reafirmación; diálogos con vaivén de travellings, y presencia de tercero perturbador que intentar aprovecha el trance marital.

Entre sus aspectos más sugestivos, además de su singular cuarteto de intérpretes, son los contrastes intelectuales sobre la perspectiva cinematográfica en la forma de entender y abordar la esencia de la “Odisea”, y el reflejo trágico de tal obra en las relaciones amorosas-personales de sus protagonistas.

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Jean-Luc Godard
Brigitte Bardot
Jack Palance
Michel Piccoli


el-desprecio-fotos-pelicula-godardPaul (Michel Piccoli) y Camille (Brigitte Bardot) parecen formar un sencillo pero feliz joven matrimonio. Su relación se precipita hacia la ruptura a partir del momento en que Paul acepta la oferta de un arrogante productor americano, Jeremy Prokosch (Jack Palance), para escribir el guión de una gran producción comercial basada en La Odisea de Homero y dirigida por Fritz Lang. Relato de una crisis conyugal, adaptado de la novela homónima de Alberto Moravia, y con una profunda reflexión en torno a la realización de la obra cinematográfica como trasfondo.

Excelente película de Jean-Luc Godard que se aleja de algunos de sus trabajos previos mas conocidos como “Al final de la escapada” (1959) o “Vivir su vida” (1962). La trama de la película, con guión del propio Godard, esta basada en la novela “El desprecio” (1954), de Alberto Moravia, en la que el escritor italiano realiza una reflexión psicológica en torno a la crisis matrimonial característica de su obra y presente en otras de sus novelas del mimo periodo como “El amor conyugal” (1949).

La adaptación de Godard se fundamenta sobre dos grandes pilares narrativos interrelacionados. Por un lado, la crisis matrimonial de la pareja de recién casados, Paul (Michel Piccoli) y Camille (Brigitte Bardot), que comienza cuando Paul decide aceptar la oferta de un productor americano, Jeremy Prokosch (Jack Palance), para realizar el guión de una gran producción sobre La Odisea de Homero. A partir de ese momento, la pareja se ve obligada a gestionar su relación en ese nuevo contexto con el pretencioso Prokosch y su secretaria, Francesca Vanini (Giorgia Moll). Por otro lado, se plantea la cuestión del conflicto artístico de Paul, quién deja de lado su vocación literaria como dramaturgo aceptando la oferta del guión por los ingresos que supone, y se ve envuelto en el conflicto que surge entre la interpretación comercial que el productor americano pretende realizar de la obra de Homero y la profunda reflexión existencial que el director alemán, Fritz Lang, aspira a realizar de La Odisea.

En este doble contexto, la película muestra la transformación que se produce en el sentimiento de Camille hacia Paul que evoluciona del amor, subrayado al principio de la historia en la escena de intimidad conyugal que abre la película, a la indeferencia primero, el cese del amor después, y finalmente al desprecio. Esa evolución de los sentimientos de Camille hacia su esposo y la búsqueda del motivo de ese desprecio por parte de Paul determinan la evolución narrativa de la obra. Desde el punto de vista de su estructura formal, la película se divide en grandes bloques que parecen imitar la estructura de una tragedia clásica en tres actos. Una primera parte que se desarrolla en Cinecittà marcada por la aceptación, tras un segundo de duda, por parte de Paul de la oferta para realizar el guión. Una segunda parte, en casa de Paul y Camille, en la se escenifica el desencuentro entre ambos. Y finalmente, el desenlace en Capri a donde la pareja acude a presenciar la realización de parte de la adaptación de La Odisea en villa del productor.

Desde el punto de vista sustancial, la adaptación que Godard hace de la novela de Moravia parece proyectarse tanto hacia un plano de reflexión filosófica como hacia una reflexión de la propia experiencia personal. A nivel filosófico, los personajes de Paul, Camille y Prokosch en la película evocan a los de Ulises, Penélope y Poseidón en La Odisea y la reflexión profunda en torno a los temas de la obra épica de Homero, el amor conyugal y la historia del héroe griego y sus circunstancias frente al mundo. A nivel personal, la reflexión en torno a la conexión entre la realización de la obra cinematográfica y la propia vivencia evoca la propia experiencia artística y personal de Godard (Paul), su relación sentimental con la también actriz, Anna Karina (Camille), y el productor americano de la película (Joseph E. Levine).

Respecto a las interpretaciones, cabe destacar a Michel Piccoli quién realiza una muy buena interpretación en un complejo papel como escritor con aspiraciones literarias y en conflicto consigo mismo frente a la interpretación comercial de la obra de Homero que se ve forzado a escribir por dinero, y también en la interpretación de la figura del marido que experimenta el rechazo progresivo por parte de su esposa hasta el desprecio y el abandono con trágico final. Brigitte Bardot también realiza una buena interpretación en uno de sus papeles más serios y en el que además se muestran varias escenas de desnudez en gran medida por exigencias comerciales. En general, desde la escena inicial de intimidad conyugal entre ambos, el espectador se siente identificado con la historia de Camille y Paul a pesar de su complejidad y anhela en cierto sentido que la ruptura entre ambos no se produzca lo que refuerza la intensidad de la historia. Mención especial merece la presencia en la película de Fritz Lang quién se interpreta a si mismo en el papel más coherente de la película, en un merecido homenaje a la figura de uno de los grandes directores de la historia del cine. Godard tiene un par de breves apariciones como ayudante de dirección de Lang, subrayando así su homenaje personal al director alemán, aunque quizás se echa de menos que Lang no tenga un papel todavía más relevante en la historia.

Otro de los aspectos destacables de la película es la fotografía de Raoul Coutard, una de las grandes referencias de la historia del cine francés, quién ya había colaborado con Godard en películas anteriores, y cuyo trabajo gana protagonismo en esta película, en la que además tiene una breve aparición personal al principio. El colorido destaca a lo largo de toda la película y especialmente en las partes rodadas en Cinecittà y también en Capri con el mediterráneo como telón de fondo.

Finalmente merece la pena mencionar la música de Georges Delerue, quién ya había realizado por ejemplo el año anterior la música para “Jules et Jim” (1962) de François Truffaut, y cuyo tema en esta película de Godard fue recordado por Martin Scorsese en “Casino” (1995). Por lo demás, en un rasgo característico de la cinematografía de Godard en general, la película contiene múltiples referencias cinematográficas y literarias destacable con menciones explícitas entre otros a Bazin, Lumière, Brecht, Dante o Hölderlin.

En definitiva, “El desprecio” es, además de una brillante adaptación de la novela de Alberto Moravia en el desarrollo de su reflexión psicológica sobre una crisis matrimonial, una de las mejores películas de Jean-Luc Godard, y una de las más destacadas reflexiones filmadas sobre la experiencia personal del artista frente a la realización de la obra cinematográfica.

Tomás Soria


En plena moda del cine pretendidamente culto, Godard logra excelentes recaudaciones de taquilla con sus obras precedentes, –caso insólito en

cualquier otra época–, lo que parece convencer a la industria, para poner a su disposición mayores medios. Así, en “El desprecio” puede contar con la presencia de Brigitte Bardot, Michel Piccoli o el hollywoodiense Jack Palance, además de la interesante, aunque anecdótica, aparición de Fritz Lang, a modo de sentido homenaje.

El argumento, basado en la novela homónima de Alberto Moravia, narra la fugaz relación de un matrimonio, recién casados y en pleno auge amoroso, para pasar por un paulatino desencanto, y llegar al frío desprecio. Pero para Godard, esta historia no resulta más que una excusa para reflexionar sobre la ética de la creación, para homenajear a su maestro Lang, y sobretodo para experimentar haciendo cine.

Paul (Michel Piccoli), es un escritor con una seria concepción de la literatura. El ofrecimiento para hacer un guión sobre la Odisea, le reportará una sustancial mejora económica, con la que tratará de satisfacer a su mujer Camille (Brigitte Bardot).

Las pretensiones comerciales del productor, y la ética del escritor desencadenarán el gran conflicto entre el arte y su comercialidad. Pero Godard, sobre todo, aprovecha los recursos, más esplendidos ahora, para hacer lo que más le caracteriza: experimentar con el cine. Aquí, alejándose de sus anteriores filmes, huye de la cotidianeidad, y se recrea en la estética de manera, quizás, excesiva, jugando con el color, el scope o la luz del mediterráneo.

Con continuas referencias al cine, –de tal forma que la acción se desarrolla dentro de un rodaje como fondo de la historia–, la coda final de Fritz Lang sobre la llegada de Ulises a Itaca, nos deja claro el concepto de Godard: lo importante del cine es su gestación y su rodaje, el producto final es algo inevitable y secundario.

Angel Lapresta

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