• Por Antonio Méndez

el espinazo del diablo movie poster review cartel pelicula

Dirección: Guillermo del Toro.
Intérpretes: Fernando Tielve, Marisa Paredes, Federico Luppi, Eduardo Noriega.

Con guión de Guillermo del Toro (“Cronos”, “El Laberinto Del Fauno”), David Muñoz (“Lena”, “Intrusos En Manasés”) y Antonio Trashorras (“Agnosia”, “Campamento Flipy”). Con producción de Agustín Almodóvar y Pedro Almodóvar.

Años 30. Un niño de doce años llamado Carlos (Fernando Tielve) es ingresado en un aislado orfanato regentado por Carmen (Marisa Paredes). En su nueva residencia el pequeño Carlos comienza a percibir la presencia fantasmal de un niño fallecido en el centro en extrañas circunstancias.

Las películas que parten de una situación establecida en una comunidad aislada siempre resultan interesantes para el aficionado al género de suspense, pues el contexto en el que residen que logra condicionar sus actitudes, la interactuación entre personajes internos y externos al lugar y la personal atmósfera del mismo pueden dar como resultado una historia de recovecos sorprendentes y absorbentes.

En este título, producido por los hermanos Almodóvar y dirigido por el mexicano Guillermo del Toro, un autor que a veces sabe conseguir unas atmósferas de ciertas características opresivas y estimulantes (“Cronos”), no se obtiene nada (o casi) de lo expuesto anteriormente. el espinazo del diablo devis backbone review movie fotos pictures

La introducción de los personajes y la historia, sin ser nada del otro mundo, atrae la atención del espectador y los ambientes están suficientemente bien recogidos. También los primeros contactos espectrales del niño producen cierta sensación de tensión e intriga, pero todos esos aciertos posteriormente naufragan posteriormente en una trama y personajes sin atractivo ni interés que no aprovechan ni el contexto en que se mueven ni consiguen acentuar en su progreso ninguna de las proposiciones que maneja. Las frases pomposas y la bomba anclada en el medio del patio al estilo monolito de “2001” utilizada como estéril y frustrado simbolismo no sirven absolutamente para nada. Su utilización es tan inane como el fracaso de su propia naturaleza, la explosión.

Los actuaciones resultan correctas en general aunque Eduardo Noriega demuestra limitados recursos expresivos (generalmente con su boca de “cuidado, que me cabreo” y ojos de “ten cuidado conmigo, chaval”).

Para finalizar, debe ser la primera vez en la historia del espiritismo y del cine que un fantasma tiene que llamar a la puerta para poder entrar en un espacio físico. Debe ser un fantasmón…

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Guillermo Del Toro
Eduardo Noriega
Federico Luppi