• Por Marta Canacci

festin-de-babette-poster-criticaDirección: Gabriel Axel.
Intérpretes: Stéphane Audran, Bodil Kjer, Birgitte Federspiel, Jarl Kulle.

Con guión de Gabriel Axel (“La Guerra De Los Huevos”).

Sinopsis

Jutlandia, Dinamarca, siglo XIX.
En un pueblo aislado viven las hermanas solteras Martine (Birgitte Federspiel) y Philippa (Bodil Kjer), hijas de un fallecido pastor pietista.
Un día llega a su casa una mujer francesa de nombre Babette Hersant (Stéphane Audran), huyendo del conflicto revolucionario de su país que busca trabajo en el hogar de las hermanas como ama de llaves, trabajando gratis como cocinera.
Cuando le toca la lotería, años después de convivir con las hermanas, Babette decide festejarlo con una gran comida.

Crítica



festin-babbette-review-fotos-alohacriticonLírico retrato del alma de una pequeña comunidad aislada, hiperpuritana, que se asienta en un pueblo de la costa de Dinamarca.

Su autor, Gabriel Axel, establece una mirada amable, sensible, optimista, sobre un grupo de vidas austeras en un entorno crudo, en una convivencia pacífica dedicada al culto.

Luchan con la ayuda de una profunda fe contra las tentaciones terrenales, adormecen los sentidos, el goce, la diversión.




Las hermanas Philippa (Bodil Kjer) y Martine (Birgitte Federspiel) derrochan bondad, paz, generosidad, afecto hacia el prójimo, amparándose en la fe.
Ambas renunciaron al amor cuando eran jóvenes, aunque se llegaron a plantear la opción de darle una oportunidad.
Todavía existe una cierta nostalgia de ese momento de renuncia.

Babette (Stéphane Audran), una mujer francesa que llega escapando de su país, sola, se aferra a la mano que le tienden las hermanas y se integra a servir en su casa con humildad, agradecida, al margen de la fe.
Por un golpe de suerte tendrá la oportunidad de agradecer el trato recibido.
A su manera, poniendo lo mejor de su arte, de su talento, mostrando como valorar los pequeños placeres.


El reparto transmite el arrepentimiento, la nostalgia, la bondad, la generosidad, el conflicto interno; con personajes peculiares, un tanto cómicos, excéntricos… todos tratados con respeto.
Algunos, como el de Babette aunque sin demasiado protagonismo, resultan casi mágicos.

La película tarda en arrancar.
Comienza con un largo flashback que introduce a las hermanas en su juventud, más tarde la llegada de Babette a su casa.
Todo con un ritmo narrativo lento, contenido.


La fotografía, los encuadres… todo está muy cuidado.
Tienen calidad pictórica.
Los silencios toman gran importancia, cobrando la vida significado en una cena, la auténtica protagonista de la película dando placer a quienes participan.
Venciendo el miedo a los placeres.

El film nos muestra el don de saber dar y recibir, equiparando el disfrute a la satisfacción del alma.
Mostrar el talento, el arte. Ofrecer lo mejor de uno mismo a los demás nos enriquece, nos hace felices, es un acto de generosidad.

La larga escena final del banquete es la clave, una comunión espiritual, un festín que provoca que los comensales salgan de su caparazón y abran sus corazones.

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Stéphane Audran
Bibi Andersson