• Por AlohaCriticón

el milagro de candeal posterDirección: Fernando Trueba.
Intérpretes: Película documental.


Bebo Valdés, el gran pianista cubano exilado en Estocolmo desde hace años, viaja hasta Salvador de Bahía, donde las músicas y religiones africanas se han conservado en su forma primigenia. Allí conoce a Mateus, un músico bahiano que le introduce en la vida de la comunidad afro-bahiana y le conduce al Candeal, una favela que, gracias a la iniciativa de Carlinhos Brown y al esfuerzo de sus moradores, se ha convertido en una comunidad mágica. En Candeal se han desterrado las armas y las drogas. En su lugar se erige un conservatorio de música, un centro de salud, un estudio donde vienen a grabar artistas de todos los continentes, atraídos por las batucadas de Candeal. Utilizando la música como motor para todo tipo de iniciativas, las gentes de Candeal han recuperado la autoestima y la esperanza de que la realidad pueda ser transformada, de que un mundo mejor es posible.

Ni que decir tiene que “Calle 54” es un ejercicio documental bastante más logrado que “El milagro de Candeal”, pero son dos trabajos muy dispares. Se hace demasiado hincapié, a mi juicio, en el factor religioso. Parece justificar todo tipo de milagros y talentos musicales ocultos que se revelan por obra y gracia de alguna deidad, ya sea de un rito yoruba, vudú, la sabia anciana epiléptica y sus acólitos o un Dios todopoderoso y tronante. En cualquier caso, mucho le han tenido que pagar al bueno de Bebo para que se postrase de manera tan ignominiosa frente a la curandera.




Interesante repaso a los orígenes de la música brasileña, aunque el intento reiterado por crear unos lazos tan estrechos entre la samba, la bossa nova y la música cubana suena un poco a coartada traída por los pelos, que justifique la presencia de Bebo Valdés en calidad de narrador omnisciente-inconsciente. Para el olvido la secuencia en la que Caetano Veloso canta acompañado de su guitarra. Ya es difícil lograr que suene mal la voz de Veloso, pero lo logran en esta película. ¿Qué decir de la canción cantada a capela por el ministro de cultura de Brasil?

En fin, desde luego si se trata de cine documental hace un esfuerzo excesivo por crear verosimilitud donde no puede haberla. Como ficción le falta ritmo y continuidad, y si lo juzgamos en términos exclusivamente musicales, se salvan una o dos jam sessions y las batucadas para los amantes de la percusión, pero poco más. Personalmente considero que Carlinhos Brown es un animador cultural de primera, pero como músico deja mucho que desear. Quizá sea un percusionista aceptable, pero cuando trata de cantar una melodía se queda muy atrás. En Barcelona en el Forum 2004 demostró ampliamente que no todo el mundo puede cantar “Eu sei que voute amar” acompañado sólo por un piano y salir airoso, por mucho que a las teclas les de vida Bebo Valdés. Afrontémoslo, casarse con la hija de Chico Buarque de Hollanda no ha hecho de él un buen parceiro, como diría Vinicius de Moraes.

José A. Tindón

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Fernando Trueba

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