• Por AlohaCriticón

EL MILAGRO DE CANDEAL (2004)

Director: Fernando Trueba.

Intérpretes: Película documental.

Bebo Valdés, el gran pianista cubano exilado en Estocolmo desde hace años,

viaja hasta Salvador de Bahía, donde las músicas y religiones africanas se

han conservado en su forma primigenia. Allí conoce a Mateus, un músico

bahiano que le introduce en la vida de la comunidad afro-bahiana y le

conduce al Candeal, una favela que, gracias a la iniciativa de Carlinhos

Brown y al esfuerzo de sus moradores, se ha convertido en una comunidad

mágica. En Candeal se han desterrado las armas y las drogas. En su lugar se

erige un conservatorio de música, un centro de salud, un estudio donde

vienen a grabar artistas de todos los continentes, atraídos por las

batucadas de Candeal. Utilizando la música como motor para todo tipo de

iniciativas, las gentes de Candeal han recuperado la autoestima y la

esperanza de que la realidad pueda ser transformada, de que un mundo mejor

es posible.

Ni que decir tiene que “Calle 54” es un ejercicio documental bastante más

logrado que “El milagro de Candeal”, pero son dos trabajos muy dispares. Se

hace demasiado hincapié, a mi juicio, en el factor religioso. Parece

justificar todo tipo de milagros y talentos musicales ocultos que se revelan

por obra y gracia de alguna deidad, ya sea de un rito yoruba, vudú, la sabia

anciana epiléptica y sus acólitos o un Dios todopoderoso y tronante. En

cualquier caso, mucho le han tenido que pagar al bueno de Bebo para que se

postrase de manera tan ignominiosa frente a la curandera.

Interesante repaso a los orígenes de la música brasileña, aunque el intento

reiterado por crear unos lazos tan estrechos entre la samba, la bossa nova y

la música cubana suena un poco a coartada traída por los pelos, que

justifique la presencia de Bebo Valdés en calidad de narrador

omnisciente-inconsciente. Para el olvido la secuencia en la que Caetano

Veloso canta acompañado de su guitarra. Ya es difícil lograr que suene mal

la voz de Veloso, pero lo logran en esta película. ¿Qué decir de la canción

cantada a capela por el ministro de cultura de Brasil?

En fin, desde luego si se trata de cine documental hace un esfuerzo excesivo

por crear verosimilitud donde no puede haberla. Como ficción le falta ritmo

y continuidad, y si lo juzgamos en términos exclusivamente musicales, se

salvan una o dos jam sessions y las batucadas para los amantes de la

percusión, pero poco más. Personalmente considero que Carlinhos Brown es un

animador cultural de primera, pero como músico deja mucho que desear. Quizá

sea un percusionista aceptable, pero cuando trata de cantar una melodía se

queda muy atrás. En Barcelona en el Forum 2004 demostró ampliamente que no

todo el mundo puede cantar “Eu sei que voute amar” acompañado sólo por un

piano y salir airoso, por mucho que a las teclas les de vida Bebo Valdés.

Afrontémoslo, casarse con la hija de Chico Buarque de Hollanda no ha hecho

de él un buen parceiro, como diría Vinicius de Moraes.

José A. Tindón

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Fernando Trueba

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