• Por AlohaCriticón

Dirección: Tran Anh Hung.
Intérpretes: Yen-Khe Tran Nun, Lu Man San, Truong Thi Loc, Nguyen Ahn Hoa.


En el Vietnam de mediados del siglo XX, una niña campesina de diez años, Mùi (Lu Man San), deja su familia para ir a servir de criada en una casa de la ciudad. En esa casa extraña, orientada por la vieja sirvienta Ti (Nguyen Ahn Hoa), desarrollará sus conocimientos de cocina y hogar padeciendo la tortura de un chiquillo travieso empeñado en desbaratar sus tareas… Los tres hijos de la dueña viven el drama de contar con un padre que abandona constantemente el hogar familiar. La niña crece y diez años después podemos admirar a una joven bella con intención de casarse.

Para realizar una película de entidad no es necesario contar con un cuantioso y monumental presupuesto. Esto se demuestra en sencillas producciones como “El olor de la papaya verde”, una obra maestra escrita y dirigida por Tran Anh Hung.

El colorido, el diseño y disposición de los jardines, la riqueza en el arte de la gastronomía, el aroma de la fruta que alardea de su belleza, las escenas tan sensuales de la protagonista cuando se asea con gracia y serenidad…cada plano está filmado a conciencia y se retratan las costumbres como en una bella pintura plena de luz y profundidad que penetra incluso en el alma de cada protagonista mediante una interpretación excelente y un guión bastante cuidado. Su belleza capta el secreto escondido de las cosas en imágenes tan cotidianas y naturales como unas zapatillas, la brisa que mueve las mosquiteras de la ventana, bajo la curiosa mirada y la inocente sonrisa de Mùi.

Se consigue reflejar la dura vida de muchas mujeres vietnamitas que luchan para sacar adelante su familia, las diferencias sociales, la progresiva contraposición entre mundo rural y urbano, así como el difícil papel de la mujer en esta sociedad, aunque en el trasfondo reside un drama familiar aún mayor y Mùi llegará a ser considerada como una hija más. La estructura, el tempo, su banda sonora tan original, oriental y romántica, las escenas tan reveladoras incluso en momentos de silencio, logran dotar de grandeza y exquisitez a esta obra de arte, que finaliza de modo pausado y sereno.

Esta película es una gran belleza oriental realizada con mucho talento artístico, con momentos magistrales como las escenas aromáticas de gastronomía, la preparación de la papaya verde, la timidez y cortejo en silencio, y la decepción amorosa bajo la lluvia que cae sobre las hojas de las palmeras mientras escucha esa música impetuosa y romántica interpretada en el piano.

Santiago Galván C.

Puntuación

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