• Por AlohaCriticón

fast food nation cartel critica

FAST FOOD NATION (2006)

Dirección: Richard Linklater.

Intérpretes: Greg Kinnear, Catalina Sandino Moreno, Wilmer Valderrama, Patricia Arquette.

Don Anderson (Greg Kinnear) es un ejecutivo de una cadena de restaurantes de comida rápida que tendrá que abandonar los despachos para hacer frente a un grave contratiempo: la carne de sus hamburguesas está contaminada.

A través de su investigación podrá conocer el proceso de elaboración de su producto, iniciada en los mataderos ocupados por inmigrantes.

No cabe duda que el espíritu crítico es siempre bien recibido, pero lo sería más con mayor enfoque, y menor generalización, trivialización y demagogia, que esta diatriba contra las cadenas de comida rápida que inflan al personal con hamburguesas grasosas, patatas fritas chorreantes de aceite, y refrescos de chispas vitales.

Richard Linklater, un director de cierto interés (“Dazed and Confused”, “Slacker”, “Antes del atardecer”), se muestra disperso en esta película coral que, manteniendo como base su invectiva contra las multinacionales fast-food, alterna situaciones de inmigración, aspectos en torno a las condiciones laborales, consumo de drogas, opiniones de ganaderos relegados a precios abusivos y exigencias de expropiaciones injustas, relaciones familiares, maquinaciones de marketing…

Juega la baza de tocar la fibra sensible del personal más influenciable exponiendo acciones de manera sesgada y tópica, banalmente demonizadora. Ahora a un supervisor malencarado y con la libido siempre a tope que abusa de su posición y toca el culo todo lo que puede, después a un trabajador escupiendo en la hamburguesa antes de servirla, más tarde en la parte final descubriéndonos de forma dramática algo impensable: un matadero no es una residencia de vacas ancianas que mueren de viejas sino que se las mata y se despieza para su consumo humano. Una cosa verdaderamente insólita. Gracias, Linklater, por hacernos ver la luz… Y ahora acude también a la matanza del cerdo para echarle la bronca a los paisanos que llevan haciéndolo así desde siempre.

En un momento dado el director-guionista se olvida de Greg Kinnear (como se olvida también del rol de los técnicos de seguridad e higiene, de los representantes de los trabajadores, de las asociaciones de consumidores…), quien por lo menos en una escena mantiene conversaciones notorias de cotejo de opinión con Bruce Willis.

Esto es de lo mejor de la película, ya que se comparten perspectivas distintas y se aleja un tanto de la tópica demonización sin olvidar que los come-mierda o coprófagos tienen tanta libertad de acudir a un establecimiento barato de MacDonalds’s como los come-aire o aerofágicos de pagar una pasta gansa en un restaurante de Ferrán Adriá. Vamos, que a nadie le ponen una pistola en la sien para irse a ningún lado. Solamente existe el límite de la cartera.

Pues Kinnear desaparece y se presentan otros personajes sin desarrollo (al igual que los previos y sus relaciones). Entre otros, unos jóvenes salvadores del planeta, varios universitarios de primer curso bien peinados y vestidos (seguramente que a la moda urdida por las multinacionales que critican) que se acercan forzadamente a una de las protagonistas, fraguando estrategias contra las empresas fast-food (las cuales no dejan de crear trabajo) y autodenominándose “los buenismos” del lugar. Las intenciones idealistas-panfletarias tienen parte de razón, pero todo resulta más complejo y menos maniqueo de lo que se piensan estos muchachos en una edad de escasas responsabilidades vitales.

Si la crítica tuviese un enfoque maduro tipo “El dilema”, pero sin la pedantería de Michael Mann, por lo menos pondría su granito de arena para evitar la deshumanización laboral y la mejora de las condiciones sanitarias en el proceso alimentario.

Enlaces

Greg Kinnear

Bruce Willis

Patricia Arquette

Ethan Hawke

Puntuación

AlohaCriticón:
Usuarios:
[Total:13    Promedio:2.9/5]

Tú también puedes votar. Desliza el ratón por las estrellas verdes para dejar tu puntuación

Te puede interesar