• Por AlohaCriticón

GODZILLA (1954)

Dirección: Ishiro Honda.

Intérpretes: Akira Takarada, Momoko Kochi, Akihiko Hirata, Takashi Shimura.

Unos extraños naufragios acaecidos en pleno Océano Pacífico ponen en alerta a la seguridad marítima que no se explican el por qué de estos hechos. Las sospechas de su autoría, tras descartar los fenómenos naturales posibles, recaen en una especie de criatura marina que es directamente la responsable de estos naufragios. El Dr. Yamane (Takashi Shimura), un eminente paleontólogo, organiza una expedición a la Isla de Odo donde se la vio por última vez, para averiguar que hay de cierto en todo esto.

Primera película de la saga más popular del cine fantástico japonés que dio origen a una interminable serie de películas con el protagonista del saurio más famoso de la historia del cine.

Godzilla no sólo es un personaje de ficción más popular del cine nipón, también es la máxima expresión de la inconsciencia humana en el bombardeo norteamericano de Hiroshima y Nagasaki, que provocó el horror nuclear que Japón sufrió a finales de La Segunda Guerra Mundial. La figura del popular saurio encarna este horror en una época de posguerra que veía como el país japonés comenzaba a reconstruir su economía y su infraestructura seriamente devastada como consecuencia de su participación en el mencionado conflicto, sobre todo en las grandes ciudades como Tokio, lugar en donde se desarrolla la mayor parte de la historia de esta película.

El film no sólo es una clara y obvia imitación de las producciones norteamericanas del momento, como “El monstruo de los tiempos remotos” (1953) de Eugene Lourie, sino que también se inspira en clásicos como “King Kong” (1933) de Merian Cooper y Ernest Schoedsack, para concebir a una criatura radioactiva que expresara en base a los hechos acontecidos en el citado suceso bélico, los horrores y consecuencias que acarrea la utilización de las armas nucleares por parte de las grandes potencias en aquellos momentos críticos para el mundo en general, y más aún con las pruebas nucleares que los estadounidenses realizaban en el Océano Pacifico. Por lo tanto, el mayor propósito de la película es expresar, denunciar y evitar lo que supone el uso de la energía nuclear con fines militares.

Tanto su productor Tomoyuki Tanaka, como el director Inoshiro Honda y demás personas que participaron en su concepción, no sólo buscaban hacer un filme que compitiera con las producciones norteamericanas y reestructurar el cine nipón en vías de recuperación, porque sinceramente no creo que la competencia en el mercado internacional fuera uno de los objetivos de sus autores, sino trasmitir al público el drama real y tenebroso de una historia oscura, desarrollada a modo de pesadilla sobre los efectos de las armas nucleares en la población civil. Escenas como las de los supervivientes en uno de tantos hospitales de las afueras de la arrasada Tokio son de un impacto aterrador, que no se ha vuelto a ver en ningún otro filme de la saga, sobre todo cuando los médicos ven con sus medidores Geiger que los supervivientes heridos están contaminados por la radiación que Godzilla ha dejado tras de sí.

La película además de su extraordinaria efectividad a la hora de expresar el drama que viven los principales personajes, se beneficia de los rudimentarios medios disponibles de aquella época, con una puesta en escena soberbia, y una magnífica fotografía en blanco y negro de Masao Tamai. Ello, junto a los efectos especiales de Eiji Tsuburaya y la excelente partitura musical de Akira Ifukube, sirve para recrear con habilidad una opción estética y argumental de alevosía apocalíptica. Los ataques nocturnos del monstruo sobre la ciudad de Tokio y la descripción de como esta urbe es completamente arrasada a su paso por Godzilla son realmente impactantes para la época en la que se filmo. Por desgracia este impacto se pierde en posteriores títulos de esta saga, que cayó en la parodia de lo cómico y lo ridículo, todo lo contrario que esta película, que no es para reir sino para reflexionar y tomarse en serio una historia que vista hoy día parece desfasada, pero su mensaje sigue siendo que el uso de las armas trae consigo terribles consecuencias para todos.Rostov

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