• Por AlohaCriticón

HONEYDRIPPER (2007)

Dirección: John Sayles.

Intérpretes: Danny Glover, Gary Clark Jr., Lisa Gay Hamilton, Yaya DaCosta.

En la Alabama de 1950, Tyrone Purvis (Danny Glover) regenta el “Honeydripper Blues Bar”, un destartalado local de ocio en el que se puede escuchar la música emergente en las tierras que bordean el Mississippi.

Tyrone se encuentra en una delicada situación ya que está acuciado por las deudas contraídas por el alquiler del local y, adicionalmente, tiene que presenciar la prosperidad del vecino ambigú, “Touissant”, con más clientela que su depauperado negocio.

Escrita, montada y, por supuesto, dirigida por John Sayles, “Honeydripper” es una incursión en el ambiente religioso, económico y, sobre todo, musical que imperaba en el sur de los Estados Unidos a mediados del siglo veinte.

Religiosidad gospeliana con predicadores machacantes y rítmicos que pastoreaban a unos fieles enardecidos por el clímax del momento. Economía reflejada en los productivos campos de algodón a los que acuden temporeros en época de recolecta. Y, finalmente, la música vibrante, profunda y sentida de voces desgarradas e instrumentos que lloran interpretando las composiciones melancólicas propias del blues.

Sayles (interesante y original cineasta, al margen de la pobre y desoladora creatividad artística divulgada por las multinacionales del audiovisual), cuya cúspide cinematográfica alcanzó con “Lone Star” (1996), presenta un relato que si bien no cuaja en su totalidad, sí cabría resaltar la recreación de algunos de los personajes que pueblan la pantalla, como el experimentado guitarrista invidente o la hermosota costurera que se pone a los mandos de una eficaz “Singer”.

Aún cuando en “Honeydripper” hay cabida para escuchar distintas piezas del rico repertorio musical que invadía la tierra sureña (precisamente, el mismo año en el que nacía el propio Sayles); no se incluyen, sin embargo, tantos temas como los títulos de crédito muestran, inclinándose la balanza más en la narración dramática que en el contundente acompañamiento melódico de las imágenes.

No ocurría así, por ejemplo, en “Kansas City” (1996), la brillante película de Robert Altman, de parecidas características a la que aquí se comenta, en la que los números musicales eran muchos y de calidad.

Del sobresaliente elenco destaca la omnipresencia de un contenido Danny Glover y el trabajo efectivo de Stacy Keach, el otrora detective televisivo de la serie “Mike Hammer”, que en esta cinta representa la ley y el orden en el pequeño enclave de Harmony.

Alberto Alcázar

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