• Por AlohaCriticón

LA DOBLE VIDA DEL FAQUIR (2005)

Dirección: Elizabet Cabeza y Esteve Riambau.

Intépretes: Película documental.

Año 1937, Colegio del Roser en Sant Julià de Vilatorta. Ajenos al conflicto

civil que sacude a España, un grupo de alumnos dirigidos por el empresario

y amante del cine, Felip Sagués, rueda una película que lleva por

título, “Imitando al faquir”.

Casi setenta años después, los escasos participantes que quedan de

semejante aventura creativa, desmenuzan los pormenores de aquella

iniciativa y el contexto histórico que les rodeaba.

El atractivo que, en ciertos casos, hay que reconocer al género del

documental, aparte de ser el estandarte de la verosimilitud y, por tanto,

instrumento de satisfacción para aquellos a los que la ficción les parece

demasiado ficticia, reside, sobre todo, en el descubrimiento sorprendente

de vivencias protagonizadas por personas hasta entonces anónimas.

En este sentido, “La doble vida del faquir” cumple con ese cometido.

Se trata de un testimonio histórico familiar dirigido y escrito por Elisabet

Cabeza y Esteve Riambau, cuya idea surge a partir de una cinta rodada en

un colegio de huérfanos, ubicado en Sant Julià de Vilatorta, y en la que,

precisamente, uno de los personajes que aparece en ese documento es el

propio padre de Cabeza.

Con la colaboración de los supervivientes de aquél insólito experimento y

la ayuda de su refrescante memoria, se hace un repaso no sólo a los

avatares del rodaje, sino a la convulsa situación política y académica y a la

vida familiar de los distintos intervinientes.

Intercalando imágenes de “Imitando al faquir” y declaraciones de sus

intérpretes, Cabeza y Riambau avanzan en el relato, prologado y finalizado

por un grupo de infantes de nuestros días que intentan revivir lo que

fueron aquellos momentos de espontánea creación cinematográfica.

En una época en la que tenemos acceso a cualquier tipo de información y

material, es muy edificante deleitarse con experiencias como la que nos

muestra “La doble vida del faquir”, y percatarse de cómo se las apañaba el

bueno de Don Felip Sagués para innovar el entretenimiento de los niños, un

tanto cansados ya de Miguel Strogoff o de Charlot.

Adicionalmente a la magia de “Imitando al faquir”, hay otros momentos

entrañables en este viaje al pasado, como por ejemplo, presenciar el

reencuentro de los protagonistas principales de esa pequeña obra

maestra, o bien, ser testigos de la emoción contenida de Elisabet Cabeza

cuando conoce los detalles de la vida de un padre ausente, expuestos por

sus antiguos compañeros de estudios y jaranas.

Alberto Alcázar

Puntuación

AlohaCriticón:
Usuarios:
[Total:4    Promedio:3.4/5]

Tú también puedes votar. Desliza el ratón por las estrellas verdes para dejar tu puntuación