• Por AlohaCriticón

LA REBELIÓN DE LOS SIMIOS (1972)

Dirección: J. Lee Thompson.

Intérpretes: Roddy McDowall, Don Murray, Natalie Trundy, Hari Rhodes.

Estados Unidos, 1991. Han trascurrido 19 años desde que el simio César (Roddy McDowall) perdiera a sus padres que venidos del futuro y estos fueran brutalmente asesinados por los humanos que los acogieron en su momento por miedo de que el propio César, con la capacidad de poder hablar y de pensar por si mismo, incite con ello a una rebelión con sus semejantes simios que acabe con su hegemonía de poder destruyendo con ello a la humanidad. El país se ha convertido en un opresivo estado policial gobernado con mano de hierro por el implacable gobernador Breck (Don Murray). Es un lugar en donde los simios han surgido como una nueva especie de animales domésticos y esclavos al servicio de las necesidades e intereses de los humanos, ya que los gatos y perros de todo el mundo se han extinguido a causa de una mortal epidemia.

Cuarta entrega de la saga cinematográfica de ciencia-ficción más popular de la historia del cine basada en la novela de Pierre Boulle y una de las mejores y más violenta, oscura y entretenida de las cinco que se realizaron en su momento, cuyo director el británico J. Lee Thompson, famoso por haber dirigido con su habitual maestría “Los Cañones de Navarone” (1961) y uno de esos mal denominados artesanos carentes de un universo personal e imaginativo pero capaces de hacer su trabajo con rapidez y eficacia, fue uno de los firmes candidatos a dirigir la primera entrega cinematográfica de 1968 que finalmente acabó siendo dirigida por Franklin J. Schaffner, y que supo aprovechar haciendo uso de su amplia experiencia profesional en colaboración con Paul Dehn aportando para ello más acción y aventura e inspirándose en esta entrega en los violentos disturbios de Watts sucedidos en el año 1965.

El rodaje de la película comenzó el 31 de Enero de 1972 haciendo uso para ello de un complejo comercial para la ambientación de una ciudad futurista de reciente construcción en aquellos momentos denominado Century City, al lado de los antiguos estudios de la Fox t destinando para ello un presupuesto reducido de tan sólo 1,7 millones de dolares, cosa que iba siendo muy habitual en todas las entregas de la saga por parte de su máximo responsable el productor Arthur P. Jacobs que satisfecho por la labor desempeñada en películas como “Ella y sus maridos” (1965) y “La Sombra del Zar Amarillo” (1969) le confió la responsabilidad de dirigir esta entrega cinematográfica.

Durante el rodaje Thompson tuvo que hacer uso del escaso presupuesto y de los medios disponibles para realizar una entrega que estuviera a la altura de las anteriores, en la cual no sólo buscaba innovación narrativa y visual, también hizo uso de las instalaciones de Century City para recrear esa sociedad futurista de un sorprendente vestuario de colores verde y rojo para los oprimidos esclavos simios y del negro para las máximas autoridades opresoras policiales antidisturbios que lo diferenciaba del resto de la serie resaltadas mediante una iluminación cruzada y amplios planos con zoom para dar en palabras de su director la sensación de ser una película más cara de lo que era en realidad.

Destacar los decorados de Norman Rockett y el sorprendente diseño de producción y dirección artística obra de Philip M. Jefferies, el uso del color por parte del director de fotografía Bruce Surtees, filmado a toda pantalla en Todd AO-35mm, y los brillantes matte-shorts del especialista en efectos especiales fotográficos L.B. Abbott, que eleva la calidad de esta entrega hasta cotas inimaginables de entretenimiento.

A pesar de no haber sido aprobada por la censura por su alto contenido en las secuencias más sangrientas, épicas y violentas durante su preestreno en Phoenix hacia el público infantil, tuvo como consecuencia que las madres se llevaran a sus niños de la salas de los cines y que la película sufriese un sin fin de recortes de escenas de acción incluido una modificación del discurso de César en la secuencia final en postproducción, pero todo eso no impidió que fuera un éxito en taquilla sobre todo en Inglewood, donde el público afroámericano la acogió con vitores ya que estos se sentían muy identificados con los oprimidos simios.

En pocas palabras una película que quizá no pase a los anales del séptimo arte pero que forma parte de una gran saga que si ha pasado a la historia de cine con todos los honores.Rostov

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