• Por AlohaCriticón

LOS SIMPSON. LA PELÍCULA (2007)

Dirección: David Silverman.

Intérpretes: Película de animación.

Homer adopta a un cerdo al que trata con mayor cariño que a su propio hijo Bart, quien envidia el afecto paternal que reciben los hijos de su vecino Ned Flanders.

En un clima de crisis ecológico en Springfield, con toda la ciudad movilizada para intentar salvar de la contaminación al lago, Homer arroja un depósito con los excrementos del cerdo, provocando su definitiva contaminación. Poco después, los habitantes de Springfield son encerrados en una enorme cúpula de cristal imposible de romper. Cuando la identidad de Homer como culpable de la contaminación es conocida, sus conciudadanos intentarán acabar con su vida.

A finales de los años 80 comenzaron a aparecer en la pequeña pantalla estos amarillos personajes animados creados por Matt Groening.

Singularizaban con trazos paródicos y satíricos, además de con múltiples referencias pop y algún apunte irreverente blando, a los diferentes miembros de una excéntrica familia media estadounidense, destacando la creación de Homer, antihéroe burlesco que acapara los momentos más memorables de la teleserie.

Es Homer también aquí el centro de esta aventura cinematográfica, y el encargado de detonar la catástrofe que puede conducir a Springfield a la destrucción en medio de apuntes sobre ecología y la importancia del valor de la familia, conflictos paterno-filiales con apuestas de paseos en pelota en monopatín, una subtrama romántica entre Lisa y un muchacho irlandés que no aporta nada de esencia al meollo, y una parodia sobre el control y la incompetencia gubernamental, que más que arreglar situaciones límite, termina provocando la destrucción.

El resultado global está lejos de los episodios más afortunados de la pequeña pantalla. Las situaciones de humor, jugando principalmente con el aspecto lerdo de Homer, el slapstick, el absurdo (la relación con el cerdo a lo Spiderman y a lo Potter tiene su guasa), la parodia y las referencias pop (Green Day remedando a los violinistas de “Titanic”, Homer bailando en plan Travolta en “Pulp Fiction”, besos con travelling circulares a lo Hitchcock o Brian de Palma), son por lo general bastante sosas, con un enfoque de contentación todopubliquero, y sin la creatividad esperada.

Aunque parcialmente entretenida, la película posee concesiones puntuales a la sensiblería, superficialidad en los asuntos tratados (en especial el manido tema del medio ambiente), y una falta de originalidad general en la participación de sus personajes y en la propia concepción de la trama, que parece más el resultado de un vínculo forzado de varios episodios que la elaboración de un guión con una idea compacta.

Llevados a la pantalla, las amarillas creaciones de Matt groening no cambian

ni un ápice de lo que ya han dejado ver en televisión: ironía, humor,

desarrollo frenético, trama delirante y crítica hacia ciertos -por no decir

todos- estamentos de la sociedad americana.

Pudiendo hacer una revisión épica del planteamiento original en su

traslación cinematográfica, los creadores se contentan con presentar un

episodio más de la serie, alargado hasta los 127 minutos aproximadamente; y

no falta nada: desde la sintonía inicial hasta los genuinos títulos de

crédito. Un planteamiento acertado, fiel, y con mejor resultado que

cualquier otro experimento.

Dejando ya de lado las comparaciones con el original televisivo, se nos

presenta una animación de corte clásico que combina las dos dimensiones con

las tres y un argumento cargado de “gags” y pequeños detalles – algunos de

los cuales no captará el espectador español- narrado de forma

deliberadamente brusca y atolondrada. Si se hecha en falta un mayor

protagonismo de los personajes secundarios, algunos de los cuales apenas

están en pantalla unos minutos, y sobran algunos chistes infantiles

facilotes basados en golpes y comportamiento soez, que desmerecen la

inteligencia, ironía y sana diversión del conjunto.

Una serie continuada de gags, unos mejores y otros peores, pero con la

capacidad de mantener al espectador pegado a la pantalla esperando el

siguiente, una de las virtudes de la serie de televisión. Contiene además la

suficiente carga de cinismo para atraer a los mayores, en realidad, y con

toda probabilidad, su auténtica audiencia.

J. Travieso

¿Qué más se puede decir acerca de la familia amarilla?Es una pregunta que seguramente se hicieron los once guionistas de esta producción, de entre los cuales resalta el fabuloso Matt Groening, creador de los personajes mundialmente conocidos.

La película se ha topado con un gran problema: Ya todo está dicho y la inventiva se ha ido. Seguramente la intención de los productores y creadores no ha sido innovar la trama de una serie televisiva que lleva en pié más de dieciocho años, sino mostrar algo que no se halla visto antes; es una tarea difícil, tomar un proyecto tan ambicioso y fácilmente criticable desde casi cualquier perspectiva, para después trasladarlo a la pantalla grande, el resultado, una película de animación poco memorable, que agradará a las personas que gusten del chiste fácil en los Simpson, y de igual manera, desechan la observación crítica de un mundo, que a perspectiva de los creadores, se está pudriendo.

Lo característico de esta aclamada familia es su observación aguda, crítica y satírica de la vida norteamericana, la cual se ha explayado mundialmente sin mucho problema. Es la ironía con que se cuentan las cosas lo que nos atrae a cierto tipo de público, la santurronería y el cinismo de los personajes, así como lo bien delineados que se encuentran muchos de ellos.

Sin embargo, el problema con el cual se han topado los Simpson en la actualidad, es que son víctima de su propia crítica, después de haber clavado el bisturí en tantas problemáticas sociales, comerciales, familiares y mundiales, así como haberse burlado del cliché y los prototipos eternamente adjudicados por todo el mundo, son ahora ellos los que recaen en el estereotipo serial, donde lo predecible se hace presente y su propia perspectiva se derrumba ante el objeto criticado: la sociedad.

Es comprensible que al pasar de los años la parodia entorpezca y que el humor negro vaya decayendo según el público cambiante, cuando en sus inicios se consideraba una fresca pero censurable serie para adultos, público al cual estaba fielmente dedicada, sin embargo el tiempo ha determinado que las nuevas generaciones se apoderen del televisor y puedan ver lo que les plazca, llegando a ser los niños gran parte del público.

Es ahora cuando sale esta película con sus aires moralistas pero sin la mordacidad suficiente, cayendo en unos de los tópicos más criticados, “la ñoñería”, resguardándose en la irregularidad de su cinismo, que sin más remedio termina por convertirse en una serie gags mal elaborados, absurdos y ridículos sin mayor calado.

No obstante cuenta con la virtud de un “reparto multiestelar” mundialmente conocido, así como especialmente estimado, que sin más remedio se aprecia la irreverencia con la cual han sido llevados a la pantalla, sin distorsionar drásticamente la personalidad de cada uno de los componentes de esta familia, logra convencer como entretenimiento con toques éticos, pero sin ambicionar demasiado, así también intenta conducirnos por la senda de la reflexión familiar.

Bajo la apreciación de una animación aceptable, “Los Simpson, la película”, no desmerece del todo la espera de su proyección, pero sin remedio puede catalogarse como un capítulo más en la vida de estos personajes.

Lucio Rogelio Avila Moreno

Puntuación

AlohaCriticón:
Usuarios:
[Total:24    Promedio:2.7/5]

Tú también puedes votar. Desliza el ratón por las estrellas verdes para dejar tu puntuación