• Por Antonio Méndez

Dirección: Bobby Farrelly y Peter Farrelly.
Intérpretes: Ben Stiller, Michelle Monaghan, Malin Akerman, Jerry Stiller.

Película basada en un relato de Bruce Jay Friedman, ya adaptado en el cine por Elaine May con guión de Neil Simon en “El Rompecorazones” (1972). Con guión de Scott Armstrong (“Escuela De Pringaos”, “Starsky y Hutch”), Kevin Barnett (“Carta Blanca”), Leslie Dixon (“Sin Límites”, “Ojalá Fuera Cierto”), Bobby Farrelly (“Dos Tontos Muy Tontos”, “Algo Pasa Con Mary”) y Peter Farrelly (“Dos Tontos Muy Tontos”, “Algo Pasa Con Mary”).

Sinopsis

Eddie (Ben Stiller) es un empedernido soltero que termina casándose precipitadamente con Lila (Malin Akerman), su novia guapa y aparentemente encantadora. Tras la boda, Lila mostrara su auténtica personalidad, convirtiendo en insoportable la vida de Eddie, quien ve como salida a esta situación la conquista de la que cree su media naranja, una mujer que acaba de conocer llamada Miranda (Michelle Monaghan).

Crítica

matrimonio-compulsivo-foto-critica-peliculaEn esta comedia, Ben Stiller no es muy propenso al matrimonio hasta que cree toparse con la persona adecuada para dar el definitivo paso hacia el bodorrio. Guapa, inteligente, un primor de mujer que incluso se sabe las letras de múltiples y variados hits radiofónicos… Es una pena que tras dar el sí ante el cura y achicharrarse bajo el sol mexicano, todo se vaya al garete en plena luna de miel, existiendo más química con una tercera persona que con la nueva parienta.

La posibilidad de encontrar a la pareja ideal, con la que compartir arrumacos en la playa en horario nocturno y establecer una química especial que permita compartir todo-todito, y la imposibilidad de que la idealización romántica se lleve a la realidad, son dos aspectos fundamentales de esta película de los hermanos Peter y Bobby Farrelly, quienes adaptan aquí un relato de Bruce Jay Friedman que había sido convertido en guión en los años 70 por Neil Simon (“La Extraña Pareja”) en una comedia protagonizada por Charles Grodin y Cybill Shepherd.

El mejor gusto de Simon elude algunos trazos grueso-vulgares típicos de los Farrelly, como un burro en erección con ansias de copular a una muchacha en posición de monta, o el meado de Malin Akerman (mucho más dicharachera y divertida que Michelle Monaghan) sobre la medusa-espalda de Stiller, en una especie de lluvia dorada terapéutica. Todo ello resulta un recurso más facilón que atrevido (está al alcance de cualquiera).

Al margen de ello, el ambiente turístico es agradable, y algún chiste funciona más o menos. No falta el humor gestual de Stiller, sea irritado por unos mariachi entonando “La Cucaracha”, con sus colegueos con el padre (también en la vida real, ya que es el cómico Jerry Stiller), compartiendo mesa con los chavales, parodiando la dificultad para que los emigrantes hispanos entren en los Estados Unidos (al final ya se integra con sus compañeros de fatigas y domina el español como nadie), o siendo protagonista de diversas gimnasias sexuales y audiciones cuesqueras…

La fresca interpretación de la rubia Malin Akerman, con la que se había que tenido que quedar Stiller para vivir fuertes emociones (es mucho más preferible que la previsible rutina de la otra), es de lo más salvable de una película en la que se escucha música de los Flaming Lips o David Bowie.

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Hermanos Farrelly
Ben Stiller
Michelle Monaghan
Malin Akerman
Eva Longoria

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