• Por AlohaCriticón

MEPHISTO (1981)

Dirección: István Szabó.

Intérpretes: Klaus Maria Brandauer, Krystyna Janda, Ildikó Bánsági, Rolf Hoppe.

Alemania, años 30. Con los nazis en el poder, el actor teatral Hendrik Hoefgen (Klaus Maria Brandauer) consigue la fama en su país y se convierte en uno de los iconos interpretativos y propagandísticos del régimen. Su postura le traerá importantes consecuencias.

István Szabó es un genio del cine, no obstante es necesario que en ocasiones se abstenga de tanta genialidad pues termina por saturar a su público, el cual seguramente no se verá decepcionado pero de cierto modo quedará perturbado; con Szabó el cine es una ruleta rusa emocional.

Lo sublime de “Mephisto” es su guión y la actuación de Klaus Maria Brandauer; lo primero no se remite únicamente a una gran estructura narrativa que sabe abordar la elipsis y el montaje con cordura e ilación, sino más allá de la arreglo y el marco en el cual se desenvuelven las acciones, los diálogos perduran con cierta inmediatez que sonsacan más de una reflexión al espectador.

Es cuando entra en escena Brandauer y comienza a hablar, así de sencillo, las palabras salen con una intensidad tan caótica como reflexiva, cabe destacar que en ocasiones el discurso es sumamente reiterativo, los diálogos fluyen pero no se extravían, se quedan en la cabeza dando vueltas una y otra vez, no obstante la película no pierde la esencia con la cual se ve impregnada, ni agota su fórmula magistral.

El guión, escrito por el mismo director, adapta la novela de Klaus Mann, la cual cuenta una historia real: la de un actor de teatro que escala posiciones sociales dentro del nazismo y por lo mismo se hace alusión a un pacto con el diablo. La película puede pecar de una longevidad poco acertada, sin embargo Szabó prefiere dejar su mensaje en claro, hablar del arte y la política con ciertas prioridades, así como el interés intelectual dentro de una sociedad caótica para muchos y firme para pocos.

Lo exquisito de la película es la visión con la cual se ha impregnado la historia, todo depende del retrato de la Alemania Nazi que se desee ver, siempre anárquica, siempre fascista, de eso no cabe duda, ¿pero qué hay más allá?, ¿qué existe dentro de las distintas esferas sociales?, ¿cuál es la verdadera razón de alguno de sus seguidores?, aquí se explora una perspectiva tan sugerente como delicada, se puede decir que “Mephisto” adquiere una elegancia inusitada llena de comprensión y repugnancia hacia su personaje principal.

Es una película que habla del teatro en la Alemania nazi, pero ante todo se refiere al arte y su prostitución, el arribismo por el cual optan muchos artistas de antes, ahora y siempre, una conducta que perdura a través del tiempo y que se proyecta de distintas formas.

Sin embargo no debe existir confusión alguna, el mensaje no sólo viene a exponer al arte y la política, pues István Szabó logra con astucia que cuestionemos tanto a su personaje principal como a nuestra imagen diaria, viene de frente y nos pregunta: ¿Eres Fausto o Mephisto?, la respuesta, cualquiera que sea, tendrá terribles consecuencias.

Lucio Rogelio Avila Moreno

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