• Por Antonio Méndez


Dirección: Niels Arden Oplev.
Intérpretes: Noomi Rapace, Michael Nyqvist, Sven-Bertil Taube, Peter Andersson.

Película basada en una novela de Stieg Larsson (“Los Hombres Que No Amaban a Las Mujeres”, Editorial Destino). Con guión de Nikolaj Arcel (“Fighter”, “Cecilie”) y Rasmus Heisterberg (“Lo Que Nadie Sabe”, “Fighter”).

Sinopsis

Un periodista llamado Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) y una joven hacker, Lisbeth Salander (Noomi Rapace), intentarán descubrir la causa de la desaparición de Harriet Vanger y poder probar las sospechas del tío (Sven-Bertil Taube) de la mujer, quien cree que Harriet fue asesinada por un miembro de su poderosa familia.

Crítica

millennium1-foto-criticaEsta película adaptó un famoso best-seller escrito por Stieg Larsson, periodista y novelista sueco que falleció antes de conocer su éxito internacional con su trilogía Millennium iniciada con “Los Hombres Que No Amaban A Las Mujeres”.

El film es una mezcla de intriga criminal con whodunit a lo Agatha Christie e investigación a cargo de pareja dispar, y de un drama psicológico y social que pone de manifiesto el lado oscuro del ciudadano aparentemente ejemplar, el maltrato femenino, los traumas derivados de este último, y la necesaria labor de denuncia periodística independiente.

Tras un inicio con condena judicial y elementos llenos de tópicos (el magnate corrupto que sólo se mueve por el lucro, el periodista presuntamente honesto y sagaz víctima del poder del primero…) se nos definen en paralelo rasgos de personalidad y actuación de los dos personajes principales antes de su encuentro a mitad de la historia.

La exposición es eficiente, sin lugar a cansinas peroratas ni a precipitaciones en el ritmo. Alterna escenarios con agilidad y sitúa con nervio una trama que incluso posee en su inicio cierta obsesión por la desaparecida a lo “Laura” de Otto Preminger (con fotografía en vez de cuadro).

Se emplea bien el montaje y los escenarios. Las interpretaciones de Noomi Rapace y Michael Nyqvist resultan convincentes.

La música, a lo Bernard Herrmann, intensifica el misterio, y se reúnen caracteres de interés a pesar de que no faltan clichés, subrayados, caricaturas y algún que otro tratamiento gratuito a la brutalidad del maníaco y/o pervertido.

En ocasiones Oplev limita (sin pretenderlo) el efecto dramático de algunas crudas secuencias criminales con resultados o consecuencias que bordean la comedia, se sirve de poco imaginativas relaciones histórico-bíblicas, le sobra la relación romántica entre los protagonistas, contiene deducciones forzadas con excesiva cognición tecnológica, y concatena previsibles giros finales.

A pesar de ello, es una película que, a pesar de su extensa duración y lugares comunes, atrapa en su intriga y otorga cierta profundidad a sus personajes centrales.

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Noomi Rapace