• Por Antonio Méndez

Dirección: John Pasquin.
Intérpretes: Sandra Bullock, Regina King, William Shatner, Enrique Murciano.

La agente Gracie Hart (Sandra Bullock), que se ha convertido en el rostro del FBI, tendrá que hacer equipo con Sam Fuller (Regina King) para liberar a sus mejores amigos, Cheryl Frazier (Heather Burns) y Stan Fields (William Shatner), que han sido secuestrados en Las Vegas.

Secuela de la comedia policial que Sandra Bullock ya había protagonizado y producido años antes (junto al guionista Marc Lawrence) para solaz de sus acérrimos seguidores… si los hay; resultando intrascendencia para los que pasan bastante, totalmente, de sus correrías bufonescas con pretensión de sátira/parodia, y de la explotación manida de la clave humorística “pez fuera del agua”, que ha dado pie a miles, millones, de comedias mejores que ésta.

Rodada por un director de poco peso artístico, la cinta no tiene pretensiones, y su fundamento no va más allá del encadenado de chistes que giran en torno a las condiciones psicológicas de los personajes de la trama, en especial el de la agente del FBI Gracie Hart, la barbie del departamento, aquí con trazos de “buddy movie” femenina en su emparejamiento con Regina King, bautizada para esta ocasión con el nombre del insigne director Sam Fuller, quien seguramente se esté revolviendo en su tumba.

El tono ligero y humorístico del film tiene que topar con gente muy pero que muy proclive a la risotada, ya que, aunque con buenas intenciones, a los gags les falta inventiva, y a la trama el progreso adecuado, estructurándose básicamente como (forzados) sketches de programas “late-night” que disfrutarán personas dichosas de vivir y existir en este mundo feliz, que por cierto cada vez se parece más al ideado por Aldous Huxley. Ay, qué maravilla de tipos, qué visionarios. El Orwell, el Huxley o el Bradbury. Sí. Bueno, da igual… por lo menos sale William Shatner… si es que eso vale para algo, claro, ya que da más pena que nada.

El que se olía el percal de la bagatela cómica es Michael Caine, que tras los resultados de la primera seguramente ha pensado, muy sabiamente, “a mí no me pillan de nuevo por estos lares (estudios)”. Al Benjamin Bratt ya ni lo llamaron, total… ¿para qué?

Sandra Bullock, moviéndose en registros dispares dentro de una apariencia física de “vecina de al lado”, es la que se luce en un producto menor que, no obstante, podrá gustar a los que soportaron el primer título.

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Sandra Bullock


Nuevamente mi cierto aprecio a distintas personalidades del cine me induce a visionar filmes no por su trama, sino por el actor protagónico y su interpretación, tal es el caso de esta película que me he prestado a ver por la actuación de Sandra Bullock y todo el conjunto de actores que le acompañan.

Si bien la primera entrega contenía cierto encanto que sonsacaba una sonrisa santurrona, un momento coquetón y una estadía agradable en el cine, esta segunda entrega no lo obtiene, esto no se refiere a que este título sea malo, sino que inferior. En esta ocasión nos topamos con un producto que contiene un humor no tan fresco que más bien yo me referiría a él como un humor natural, esto quiere decir que son el tipo de chistes que se darían en la vida de cualquiera con un semicomediante en casa, con momentos penosos y otros cuantos muy eficientes, este es el caso de “Miss agente especial 2: Armada y fabulosa”, es un embase que contiene chistes mal enfocados que no propician tanta comicidad como se logró en la primera entrega, pero que sin embargo llegan a propiciar ciertos momentos en los cuales el espectador puede disfrutar la comicidad del asunto.

Comenzando por una trama vacua en su contexto detectivesco que sólo sirve como pretexto para su desarrollo cómico, el cual se desarrolla de manera arrítmica y un poco decepcionante, ya sea por que la historia carece de esos personajes que contenía la primera entrega que tanto agradaban y daban un toque acogedor, como el caso de Michael Caine, el cual seguramente no se ha querido arriesgar a otra actuación de estas, lo cierto es que fue coherente su abstinencia del cargo, seguido por Benjamin Bratt al cual no se extraña su participación, más bien lo que representaba en el filme, se extraña el papel que desempeñaba en la historia que ahora se queda disminuido a la nada.

Mientras tanto se dan el lujo de introducir nuevos personajes que pretenden sustituir a los anteriores, más sin embargo el intento es fallido, como el caso de Regina King la cual se ve notoriamente desperdiciada, al igual que la historia en general, si bien sabemos que poco se podía explotar de esta trama, pues entonces se hubiese visto más ambicioso el guionista Marc Lawrence el cual a explotado menos sus cualidades, sus guiones siguen careciendo de risotadas espontáneas, pues así como existe el humor natural y lánguido, también nos encontramos ante situaciones forzadas, donde la picardía se pierde y el suspiro se hace presente.

Sin embargo contiene algo excepcional, el cambio de hábito, en la primera entrega veíamos a Gracie Hart en un repertorio poco femenino que poco a poco fue transmutando a una dama lista para el concurso de belleza, sin embargo en esta ocasión nos encontramos ante una protagonista que se ha convertido en lo que más desagradaba y menos deseaba, “La belleza sin inteligencia”, no es que ella fuese muy inteligente antes de convertirse en todo una muñeca de plástico, pero hay una diferencia entre sintética y atolondrada, sirviendo de Sam Fuller (su compañera de trabajo) como un espejo en el cual ve gran parte de su pasado, de cierto modo la relación tiene su porque de ser, más sin embargo no logran amenizar un buen acto risorio competente, lo cual deja la relación en algo desperdiciable.

Así bien puedo concluir que es un filme para aquellos que disfruten del cine sin pretensiones, de un filme que por lo menos no necesita de morbosidad o algarabía para sobresalir entre otras comedias, que contiene un humor muy blandito y forzado, pero que sin embargo tiene momentos logrados en los cuales se luce su protagonista, siendo ella tal vez la única que sobresalga en el filme, pues ya ni William Shatner se disfruta, esperemos más de Sandra Bullock en sus próximos proyectos en los cuales no tengamos que ir a ver solamente al actor y no a la trama.

Lucio Avila

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