• Por AlohaCriticón

NOSTALGIA (1983)

Dirección: Andrei Tarkovsky.

Intérpretes: Oleg Yankovsky, Domiziana Giordano, Erland Josephson, Patrizia Terreno.

Andrei Gorèakov (Oleg Yankovsky) es un poeta ruso que se encuentra recorriendo Italia investigando las vivencias de un compositor del siglo XVI.

Con él viaja Eugenia (Domiziana Giordano). Ambos se toparán en su camino con el apocalíptico Domenico (Erland Josephson).

Esta película nos enfrenta al deseo de querer congelar en nuestra memoria los

momentos que le arrebatamos al olvido para vivir permanentemente en ellos. En

esta cinta no nos vemos proyectando a la realidad nuestros deseos, como uno

espera a veces ver en el cine. Se pueden ver lo que desean los protagonistas

pero la mayor parte del tiempo renuncian ellos o no tienen la fuerza de

voluntad para concretarlos por el peso de lo vivido.

La forma en que se estructura la película no es un constante ir y venir para

de esta forma expresar los hechos que provocan la nostalgia de los personajes,

lo que mas bien hace es llevar a imágenes esa superposición de lugares y

deseos personales que va construyendo nuestra memoria. Por ello probablemente

nunca existieron para los protagonistas las situaciones y los lugares que se

expresan en sus recuerdos por lo que nunca podrán recuperarlos. Estos

recuerdos más bien van constituyendo una carga en la memoria de estos seres,

exiliados de la patria y también de la realidad.

Aparte de un asunto de gusto, se debe reconocer la sinceridad del cine de

Tarkovski, que no va en función de identificarse con los personajes, aspecto

que siempre rehuyó. Todo está en que crea una alternativa cinematográfica a la

nostalgia del propio autor por su patria, sus otras opciones eran impedir que

la vida avance ya que no puedes desarraigarte de tus recuerdos y tienes que

llevarlos a tu realidad presente como ocurre con el poeta, o en caso contrario

ser capaz de dejar en el pasado aspectos importantes pero que te impiden

continuar, como ocurre con la traductora, pero el tercer camino tan solo la

combinación de cine y locura lo hacen posible.

Es una película para ver con calma y no necesariamente de una sola vez como la

mayoría de las películas de Tarkovsky.Illán

El poeta ruso Andrei Gorchakov (Oleg Iankovski) visita Italia acompañado de una intérprete llamada Eugenia (Domiziana Giordano).

Se hospedan en un hotel de Bagno Vignoni, donde conocen a un loco cuyo nombre es Domenico (Erland Josepshon).

“Nostalghia” fue el primer filme rodado por Tarkovsky fuera de la URSS. Se trata de su película más personal, junto a “Zerkalo” (El espejo, 1974), ya que los sentimientos de nostalgia que invaden al personaje del poeta, no son más que una extensión de la angustia del propio Tarkovsky, que se vio forzado a marcharse de su país, como consecuencia del maltrato continuo al que se veía sometida su obra por parte de las autoridades soviéticas.

Tras alcanzar la madurez y consolidación de su lenguaje cinematográfico con “Stalker” (1979), el autor ruso crea una nueva obra maestra a partir de una puesta en escena milimétrica, en la que destacan la sublime composición de planos y las secuencias de larga duración sin cortes, enmarcadas por una cámara que se mueve de forma pausada.

La Italia que nos presenta Tarkovsky es una Italia brumosa y gris, rodeada por un halo de misterio, entendiendo el misterio tal y como lo hacía el filósofo alemán Josef Pieper. Es decir, no como algo exclusivamente negativo y referido a la oscuridad, sino como una luz, pero una luz de tal plenitud que el conocimiento humano es incapaz de percibir en toda su totalidad. Esa concepción del misterio, refleja a la perfección la filmografía del maestro ruso.

Para Tarkovsky, la realidad no sólo se limita a lo que vivimos, sino que también se compone de aquello que recordamos o soñamos. Son esas ensoñaciones y recuerdos, en los que se utiliza un tono sepia, los que nos muestran el sentimiento de nostalgia del poeta; que permanece arraigado a la tierra de su patria, a la calidez de su mujer María.

No obstante, no es la nostalgia el tema esencial de esta madura obra de arte, sino la falta de fe en el mundo, preocupación que invade las tres últimas películas de Tarkovsky.

En su cine, los personajes con fe suelen ser personas aisladas del mundo en el que viven, seres marginales incapaces de encajar en su sociedad.

Normalmente es el sacrificio lo que permite a esos personajes alcanzar su lugar propio en la existencia, como ocurría con el voto de silencio del monje en “Andrei Rublev”, las peligrosas idas y venidas hacia la Zona del protagonista de “Stalker” o la renuncia a sus bienes más queridos del personaje de Alexander en “Offret”.

Aquí asistimos a dos actos de sacrificio o fe (protagonizados por el loco y el poeta), y es que si Dreyer filmó en “Ordet” el milagro más hermoso de la historia del cine, Tarkovsy nos muestra una acción de fe infinita, atravesar una piscina con una vela encendida para salvar al mundo (memorable traveling de ida y vuelta).

En definitiva, todo es perfecto en “Nostalghia”, una película que merece ser saboreada con calma y afán contemplativo. Sólo el plano final de la misma ya merece su visionado. Imprescindible.

Ricardo Pérez

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