• Por AlohaCriticón

¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? (1976)

Dirección: Chicho Ibáñez Serrador.

Intérpretes: Lewis Fiander, Prunella Ransome, Javier de la Cámara, Lourdes de la Cámara.

Un matrimonio de turistas británicos, Evelyn (Prunella Ransome) y Tom (Lewis Fiander), llegan a un pueblo costero del Mediterráneo español para pasar sus vacaciones.

Cansados del ruido que provocan las concurridas fiestas del lugar, la pareja, con la mujer embarazada, decide trasladarse a una isla cercana. Cuando llegan son recibidos por un grupo de niños, mientras los adultos parecen haber desaparecido.

Tras una serie de sucesos, Tom y Evelyn descubren que los niños son los responsables de la ausencia de los adultos al unirse para asesinar a todos ellos.

Meritorio pero escasamente original planteamiento de Chicho Ibáñez Serrador. Principiado en un afán un tanto sensacionalista que alimenta su denuncia en horadar los sentimientos básicos de un espectador que por lógica lamenta las terribles secuelas a las que se ven sometidos los niños inmersos en conflictos bélicos, los créditos muestran crudas imágenes de documental que tanto recogen las consecuencias en los inocentes niños del nazismo o de diversos confictos asiáticos o africanos.

Todo ello en un blanco y negro que contrasta con el inicio en color de la ficción que nos conduce a una soleada y bullliciosa playa mediterránea donde los niños se solazan en la arena y el agua.

Tras este prólogo, esta alegoría crítica con el presente para preservar un mejor futuro, se sirve de múltiples referencias previas más allá de su base literaria en el novelista Juan José Plans. Desde “Los pájaros” de Alfred Hitchcock (la aparición de unos seres –sean pájaros o niños- amenazadores que subvierten su naturaleza pacífica) a “El señor de las moscas” de William Golding pasando por “El pueblo de los malditos” de John Wyndham.

La narración, de huella hitchcokiana, mantiene el interés dominando los resortes del suspense con un buen uso del detalle en los objetos, en las miradas; de los escenarios, de la puesta en escena, del montaje… El ritmo jamás es apresurado, y es la ausencia o la revuelta de lo cotidiano y/o normal lo que provoca inquietud al testigo de las desventuras de unos personajes en creciente desazón.

A pesar de estar virtudes en el manejo de la intriga, en su mensaje y en conglomerar con acierto sus mentadas referencias, los niños no resultan suficientemente amenazadores, con lo que conlleva de quebranto en la atmósfera buscada , e Ibañez Serrador expande en demasía la situación, con lo que los efectos de sorpresa y suspense pierden fuerza con el paso de los minutos.

Tom (Lewis Fiander) y Evelyn (Prunella Ransome) son una pareja inglesa que va a pasar unas vacaciones a una

ciudad española que no son lo que esperaban: demasido barullo, ruido y

demás, por lo que, teniendo en cuenta en embarazo de Evelyn, van en barca a

una isla que Tom ya conoce de niño, Almanzora. Pero allí verán que sólo hay

niños, niños que han asesinado a sus padres y familiares sin piedad

alguna…

La única información que tenía yo sobre ésta película no era más que “una

auténtica obra maestra, pero en el estreno aplaudieron 6 personas” de la

boca de mi abuela, que allí estuvo (aplaudió), en el estreno en Valencia.

Fue una de las pocas veces que pude comprobar por mi cuenta el término “obra

maestra”

Majestuosamente hecha y dirigida por “Chicho”, esta película posee la

característica de dejar pensativo al espectador ante el tema que expone; de

impactar con escenas como la de cuando está claro que el bebé que espera

Evelyn.

Como si lo predijera, Narciso Ibáñez Serrador, creó esta joya del ciñe

español de terror usando a los niños como protagonistas de ese terror,

exponiendo la rebelión de los mismos contra los adultos en forma de una

extraña fuerza sobrenatural que los niños se contagian los unos a los otros

de forma que ésta nace en una pequeña isla para extenderse luego por todo el

mundo, como se expone al final del film cuando los niños cogen un bote para

irse a “jugar” con más personitas. Está claro porqué no gustó en su día, hoy

está claro porqué debería haber gustado más. Tristemente expongo el hecho de

que es comprobable que esa “fuerza” se extiende por el mundo, no hay más que

mirar las noticias para percatarse de la situación.

Majestuosamente hecha y dirigida por “Chicho”, esta película posee la

característica de dejar pensativo al espectador ante el tema que expone; de

impactar con escenas como la de cuando está claro que el bebé que espera

Evelyn ha sido movido por esa “fuerza” o la de cuando los niños juegan

“inocentemente” a la piñata con el cuerpo de una de sus víctimas usando una

hoz como palo de golpear, o la escena final…

Para terminar, expongo que es una película imprescindible que todo el mundo

debería ver, una película de terror imprescindible para la vista, que no se

debe juzgar como lo fue en su día… sino que es necesario pensar en el

mensaje de ésta película. Y si uno se pregunta “¿por qué? ¿por qué esa

rebelión?” sólo es necesario que se fijen en las escenas de los primeros

minutos de la película.

José Ángel Go

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