• Por AlohaCriticón

SEVEN TIMES LUCKY (2004)

Director: Gary Yates.

Intérpretes: Kevin Pollak, Liane Ballaban, Jonas Chernick, James Tolkan.

Harlan (Kevin Pollak), además de corredor de apuestas, trabaja para Eddie

(Babs Chula) en el mercado negro de joyas y otras piezas valiosas. En los

últimos tiempos, Harlan se ha compinchado con Fiona (Liane Balaban) para

perpetrar pequeños timos. Con la proximidad de las fiestas navideñas y

conocedores de una gran compra que va a efectuar Eddie, deciden

intervenir para dar el gran golpe.

Muchas coincidencias se pueden encontrar entre esta película canadiense

que llega a nuestras pantallas dirigida por Gary Yates, y la

argentina “Nueve reinas” (2000) de Fabián Bielinsky.

Por citar algunas de ellas: en ambas la dirección y el guión son creación de

la misma persona; son la ópera prima de sus respectivos directores en el

campo del largometraje; se centran en el submundo del timo; han sido

galardonadas de forma reiterada (el género del “gato por liebre” suele ser

muy agradecido en el séptimo arte); y, por detallar aún más, en el título se

incluye un guarismo.

No obstante, lo que hay que reseñar son sus diferencias que, al fin y al

cabo, son realmente las que marcan la autoría y, a mi modo de ver,

decantan la balanza del lado sudamericano.

“Seven Times Lucky” se aproxima, aunque no llegue a adentrarse del todo,

al cine negro. Adicionalmente a la atmósfera rufianesca, la presencia de la

noche en la mayor parte de las acciones y el predominio de la oscuridad en

la fotografía (buen trabajo de Steve Cosens) así lo confirman. Nada que

ver, en este sentido, con el desarrollo diurno de la trama en la cinta

argentina y en la que el contexto y caracterización de los personajes es

mucho menos estereotipado.

Pero vamos al meollo de la argumentación, que en una producción de este

tipo se localiza, como no podía ser de otra manera en el guión. Yates nos

desvela, desde un primer momento, las fidelidades e infidelidades

sucesivas de los compañeros de faena en los distintos engaños, lo que

obliga al espectador a un esfuerzo adicional y a desconfiar de lo narrado

en algunas secuencias, causándole cierta confusión a la hora de enlazar

el relato. Por el contrario, esto no le sucede al filme de Bielinsky, en donde

se sigue el relato de forma más lineal, ya que no es hasta el final donde se

descubre el pastel y nos percatamos de toda la trama.

Para finalizar y cerrando el círculo abierto al principio, volvamos a los

puntos en común: en los dos títulos el plantel de intérpretes no desmerecen

en absoluto. En “Nueve reinas” destacaba la pareja protagonista, Ricardo

Darín y Gastón Pauls, dentro de los espléndidos actores que configuraban

el reparto. Del buen elenco de “Seven Times Lucky” destaca el magnífico

trabajo de Kevin Pollak (“Sospechosos habituales” (1995) de Bryan Singer

o “Casino” (1995) de Martin Scorsese), quien extrae sus excelentes dotes

dramáticas para representar de manera muy solvente el papel estelar.

Alberto Alcázar

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