• Por Antonio Méndez

sigan-esa-rubia-poster-criticaDirección: George Marshall.
Intérpretes: Elke Sommer, Bob Crane, Werner Klemperer, Joey Forman.

Con guión de Albert E. Lewin (“Call Me Mister”), Nat Perrin (“Lecciones De Amor En Suecia”) y Burt Styler (“Vaya, Me Equivoqué De Número”).

Sinopsis

Paula Shultz (Elke Sommer), la atleta más importante de Alemania Oriental, se fuga de la parte comunista de Berlín para intentar vivir en el Berlín occidental.
Cuando lo consigue, y al mismo tiempo que es perseguida por los dirigentes comunistas, se ve envuelta en un lío con contrabandistas al lado de un periodista llamado Bill Mason (Bob Crane).

Crítica

Película surgida en la tradición de los títulos anticomunistas (algunos surgidos en plena guerra fría) con protagonismo femenino como “Ninotchka”, “Faldas De Acero” o “La Bella De Moscú”, en el que una significativa mujer del bloque comunista se ve tentado por el mundo capitalista, ése en el cual, cayendo en tópico, el dinero lo puede todo (bueno, también en el otro).

En esta ocasión, y en plan de comedia, es la escultural rubia Elke Sommer la que intenta huir de la parte del Berlín oriental para gozar de las libertades que le puede proporcionar el bloque occidental.


El film, con un guión mediocre de Albert Lewin, Nat Perrin y Burt Styler, basado en una historia de Ken Englund, no es más que una larga sucesión de gags muy flojos, con pretensiones de screwball y tono burlesco y picaruelo, que sirve para la explotación semierótica y lucimiento corpóreo de la actriz alemana, realmente de buen ver, especialmente cuando aparece en varias ocasiones en ropa interior.

También, en una trama, a pesar de su elevado ritmo, muy desaborida con algún chiste, de los mil que aparecen, que puede llegar a esbozar una sonrisa, asistimos a una relación romántica bastante forzada y sin fundamento, a cierta sátira del régimen comunista y a un cúmulo de personajes que se pretenden dibujar como disparatados.

Para restar enjundia al asunto la película contiene un protagonista masculino de muy poco peso, como es el televisivo Bob Crane.

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Elke Sommer