• Por AlohaCriticón


Dirección: Icíar Bollaín.
Intérpretes: Laia Marull, Luis Tosar, Candela Peña, Rosa María Sardá.


Tras nueve años de enlace y ante las pocas perspectivas de cambio, Pilar (Laia Marull) ha decidido abandonar a Antonio (Luis Tosar), su marido, y huir con su hijo Juan (Nicolás Fernández Luna) del infierno en el que se ha convertido su matrimonio. Antonio saldrá en su busca con la intención de recuperarla.

En el año de la revolución y consolidación final de las mujeres en el cine español, en el que ellas solitas han conseguido la mayoría de premios importantes en la pasada y aún reciente gala de los premios “Goya” tiene lugar de un modo extrañamente paradójico la ultima realización de Iciar Bollain, que le coloca sin duda alguna en la punta del iceberg emergente, en el que aparece acompañada por una nueva ola de cineastas españolas dispuestas a dejar huella sin tener que pedir permiso o paso. Y digo paradójicamente porque su película entre otras cosa habla y muestra el resurgir, lucha y cierta victoria de la mujer, cansada ya de tener que aguantar que la mentalidad de algunos hombres, avance, aunque sea solo de un modo inocente y sin completa mala fe, mas retrasada que la suya propia, no sabiendo de ese modo adaptarse a unos tiempos en los que el sexo femenino ya no se deja avasallar… porque ha despertado, y prueba de ello, constituye como un ejemplo más, la excelente película de Bollaín, en la que ella misma se atreve y se compromete a contar una historia “sin pelos en la lengua”, cogiendo el polémico (por las lagunas legales) y dramático problema de las mujeres maltratadas en España, por el mismísimo cuello y exprimirlo y exprimirlo hasta sacar de él las verdades mas sangrantes y que más duelen, creando así una película que a muchos hará reflexionar.

Tiene la habilidad Bollaín de lograr que todo esto se deje ver a través de una magnifica historia exquisitamente trenzada para que le llegue dentro al gran público, y sirva de ese modo para algo mas que contribuir a la ciencia cinematográfica – que no es poco – busca, comprometerse con la causa y ayudar a despejar las enormes dudas y contradicciones que normalmente asolan a los que padecen este problema desde fuera, a aquellos que simplemente suelen escuchar la noticia de la muerte de una mujer a manos de su marido yno se explican cómo pueden suceder estas cosas.

Pues bien, Icíar consigue el nada despreciable resultado de lograr una visión clara, para que todo el mundo se entere, del sufrimiento que padecen no solo la mujer maltratada sino también su enfermo marido y los que rodean y están unidos a la desgraciada pareja. Logra una visión tierna, romántica y a la vez dura y dramática – como reflejo de los sentimientos que asaltan a una pareja con este problema – aleccionadora y realista pero también positiva y esperanzadora – metiéndose hasta el meollo del asunto para poder así arrojar una luz de esperanza – en fin, magistral. La construccion de los tres personajes principales es gran parte del acierto de esta pelicula, siendo si acaso el de Luis Tosar el más brillante, está claro que el marido maltratador es el personaje más complicado de perfilar por ser el más difícil de comprender en la vida real sin embargo esta resuelto con absoluta maestría.

En fin, que este año la mujeres mandan por méritos y derechos propios, “Te doy mis ojos” es junto a “Mi vida sin mi” de Isabel Coixet, lo mejor de este último año. Quizás sea mas importante premiar a la comprometida película de Bollain, pero bien es cierto que nadie nos ha hecho sentir como lo logra Coixet, de un modo tan real, y extraño que en él te embarga una ambiguedad de emociones que te encogen el corazón y sin embargo estas contento y con esperanza, inexplicable. Es puro cine y como tal hay que verlo.¡ Que haríamos sin ellas!

Pablo González Taboas


Una historia sobre maltratos, una historia sobre el pánico, sobre el miedo, sobre la vida. La historia de Pilar (Laia Marull), o de todas esas mujeres que se ven reflejadas en la cinta.

Iciar Bollain nos hace entrar en el angustioso mundo de una mujer que en una noche se ve obligada a escapar de su casa con su hijo a cuestas ya que su enemigo (Luis Tosar) duerme con ella. Su hermana (Candela Peña) acoje su desdicha y le cede un rincón en su casa, desde ahí se van describiendo unos personajes muy definidos que tienen mil y una amarguras atosigándoles.

Denuncia social o reinvindicación es lo que trata Bollain suscitar con esta cinta, con una dirección sutil que no frivoliza en las escenas de violencia parando justo en el momento que debe; es mucho más crudo y fuerte ver ese rostro de Pilar cuando ve a su marido, o la cara sorpresiva de la hermana cuando encuentra los partes médicos; una histoira de detalles que sobrecoge el alma, también vista desde el universo del agresor poniendo a éste no como un hombre descabellado sin escrúpulos sino como un enfermo que necesita ayuda; aunque al final Iciar es muy pesimista y da por hecho que un agresor nunca puede cambiar.

La cinta es realista, desprende naturalidad, sobre todo por unas interpretaciones sobrecogedoras tanto de Laia Marull y Luis Tosar, como por el resto del reparto.

La cinta fue justamente galardonada con los mas importantes premios Goya y los intérpretes principales recompensados con sendas Conchas de Plata, todo un logro más que merecido.

Lo mejor: las interpretaciones y la forma con que se ha llevado el film, realista y sin frivolidad (algo muy difícil en el cine o sino vean “Nunca más” con Jennifer Lopez, un pestiño.)

Lo peor: tal vez un final muy positivo desde el punto de vista de la mujer que consigue reacer su vida cuando en la realidad no suele ser así.

Miguel Calvo Marqués


Pilar (Laia Marull), tras una temporada en casa de su hermana Ana( Candela Peña), decide volver con su marido (Luis Tosar), de quien había huido víctima de los malos tratos. Ambos comienzan una etapa de pasión y amor sin medida. Pero no es tan fácil olvidar el pasado y, con el tiempo, la pasión se irá tornando el dolor y el amor en un odio tan profundo como la atónita mirada del hijos de ambos que, en medio del fuego cruzado, no puede hacer más que observar y callar.

Película dura sin duda que pone de manifiesto la calidad de Bollaín como realizadora, que no es poca.

En una época en la que los malos tratos traen consigo historias con una fuerte carga social pero con una historia de escaso interés, en la que los personajes juegan el papel de los buenos y malos y que quiere poco más que conseguir la lágrima fácil y despertar en el espectador la predilección por este tema, nos llega un film que nos muestra la realidad con toda imparcialidad, sin vencedores ni vencidos, sino con personajes cuyas circunstancias causan giros inesperados en su vida.

La película nos muestra con total realismo como la vida puede hacerte pasar del amor al odio en tan poco tiempo y en situaciones que resultan hasta creíbles y en las que en parte te puedes ver involucrado.

El poner Toledo como telón de fondo (al fin un drama español que no transcurre en Madrid) es un acertadísimo recurso que le da una mayor dimensión a la historia de amor, poniendo similitudes entre ésta y los cuadros que estudia Pilar.

El cuanto a las interpretaciones, todos están espléndidos, Luis Tosar y Laia Marull hacen una estupenda pareja, arropados por supuesto por los secundarios, que tampoco son moco de pavo, ( Rosa María Sardá transmite enojo sólo con verla). A destacar también el equipo que participó en las escenas de terapia de grupo, todos muy realistas y convincentes.

En resumen, un maravilloso retrato de los malos tratos con una historia muy bien construida por Bollaín, quien se ganó a pulso un puesto de honor en el campo de la realización con este excepcional trabajo.

Mario Horro

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Icíar Bollaín
Luis Tosar
Antonio de la Torre
Roberto Álamo

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