• Por Antonio Méndez


Dirección: Marc Lawrence.
Intérpretes: Hugh Grant, Drew Barrymore, Kristen Johnson, Haley Bennett.

Alex Fletcher (Hugh Grant) conoció su época dorada dentro del pop en la década de los 80. Ahora interpreta sus canciones en actuaciones nostálgicas y espectáculos de feria. Cuando la diva Cora Corman (Haley Bennett) le proponga grabar un dúo, Alex, que hace años que no ha compuesto ninguna canción y que nunca ha escrito las letras de sus temas, tendrá que contar con la ayuda de Sophie (Drew Barrymore) para componer juntos una canción de éxito e intentar así recuperar sus años de gloria como cantante.

En los años 80 el dúo pop Wham! triunfaba en las listas de ventas de gran parte del mundo, en especial entre el público adolescente y femenino. George Michael, líder del conjunto, consiguiría tras la ruptura de la pareja prorrogar su éxito como solista. De Andrew Ridgeley poco o nada se supo de trascendencia a pesar de haber editado un disco en solitario.

En “Tú la letra y yo la música (Music and Lyrics)” el (ficticio) proyecto Pop! se rompió tras varios años triunfales en la misma década ochentera. Mientras uno de sus miembros ha incluso lanzado al mercado un perfume y la reina Isabel le ha nombrado Sir, el otro mueve las caderas poniendo cachondas a sus ya maduras fans en parques de atracciones y circuitos nostálgicos. También, al igual que Ridgeley, grabó un álbum como solista, el cual lleva ya muchos años ocupando la misma posición en la sección de saldos de una tienda de discos.

Hugh Grant es ese músico venido a menos que podrá resurgir componiendo una canción con la ayuda de una Drew Barrymore que cada vez se parece más (físicamente) a su abuelo John.

Ambos, personajes que viven en un período clave de reorientación vital, marcados (por una u otra causa) por su pasado, y vacilantes profesionalmente ante la capacidad de su talento, protagonizan de manera bastante plausible esta comedia romántico-musical sobre consuelo mutuo en el aspecto personal y profesional, esfuerzo conjunto en la creación artística, superación de estigmas, y renacimiento de ilusiones.

Se trata de una comedia romántica muy visible, básica y ligera, de cierto sabor nostálgico con ecos de la new wave, el dance-pop 80’s y los nuevos románticos (hay referencias a los A Flock of Seagulls o a Frankie Goes to Hollywood, como los podría haber a Duran Duran, ABC o Spandau Ballet), tributos en composición a maestros como Bob Dylan, los Beatles o Smokey Robinson (fenomenal intérprete, productor y autor de la Motown), y sobre todo, un vínculo afectuoso y sensible entre los dos protagonistas, estrechado progresivamente y edulcorado de forma previsible en su tramo final.

Para alcanzar mayores logros, como por ejemplo, y dentro de películas sobre creación de canciones, consigue la recomendable, magnífica y muy poco conocida screwball comedy de los años 30 “Radio City Revels”, le falta enloquecimiento y desenfreno en algunas situaciones cómicas, quizá un aspecto más de batalla de sexos, también incisión en aspectos sátiricos y paródicos, y la aportación de un más extenso catálogo de secundarios que aporten mayor viveza y matices (saliéndose del tópico) al asunto principal.

Adam Schlesinger, uno de los líderes de conjuntos actuales como Ivy y Fountains of Wayne, fue requerido por Tom Hanks para recrear la música 60’s en su “The Wonders”. Ahora cumple de nuevo en su faceta de compositor con su trabajo en esta película, ya sea con la efervescente y contagiosa pieza que abre la película en unos simpáticos créditos que remedan los videoclips de la época, o con la balada romántica interpretada en el efusivo (subrayando demasiado el todoscontentismos) clímax del film.

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Hugh Grant
Drew Barrymore
Haley Bennett


Para amar y ser amado, o sencillamente para repetir y ser engañado es esta “Music and lyrics” dirigida por el inconfundible Marc Lawrence, guionista de varios filmes, que en su ámbito laboral al parecer la variedad no tiene cabida, pues se desenvuelve bajo el mismo género sin gran problema, aunque también sin gran ambición.

El esparcimiento es el negocio al que el director se ha enganchado fácilmente, siendo esta su segunda producción como guionista y director y por si fuera poco al lado de Hugh Grant; no obstante también tiene cierto afecto por la actriz Sandra Bullock (para la cual ha producido y escrito lo que va de la saga de “Miss Agente Especial”), de esta manera ya hace un par de años llevó a la pantalla grande, en compañía de estos dos actores, la comedia romántica “Amor con preaviso”, carismática, chispeante e ingenua producción que sale a flote gracias a la química que irradian Hugh Grant y Sandra Bullock.

Después de “Amor con preaviso” se arriesga una vez más tomando con la mano derecha a Hugh Grant, pero en esta ocasión toma con la izquierda a Drew Barrymore, formando una pareja quizá no muy convincente, que no obtiene la misma frescura percibida en el dúo Grant/Bullock y que además repite la rutina con preaviso.

El problema principal de este filme es que hiede a la producción anterior del director, bajo los mismos tópicos se crea una trama arquetípica llena de los gestos mil veces vistos en Hugh Grant, el cual ya había amenazado con retirarse del medio, así que esta cinta se convierte es su retracción sin mucha innovación, la única diferencia es que el hombre está envejeciendo; de igual manera se recuerda a Sandra Bullock repitiéndose a si misma “¡Limpio, limpio, limpio!”, retomado ahora por la excéntrica Drew Barrymore diciéndose a si misma “¡Desinfectar, desinfectar!”, que después de todo el personaje masculino es una réplica cuasi exacta, mientras que el femenino es un sinónimo, pero a Drew Barrymore le falta mayor empuje, chispa, esto no refiriéndose a que brinde una mala interpretación, solo que a comparación a su antecesora le falta gracia y comicidad.

Otro rubro a atender es que la cinta no habla realmente de la música o la letra, así como el verdadero conflicto al que se refiere el escribir y componer, o la discrepancia que existe entre saber cual es más importante, la letra o la música, así también el intuir que le agrada más al espectador o que percibe primero el oyente, no contiene espíritu bohemio, lírico o realmente cómico, pues aunque algunos gags se encuentran logrados, la verdad es que mucho de lo visto es lo mismo que siempre se aprecia con Hugh Grant; es una floja cinta de comedia y romance que se sustenta en los sentimientos y las frustraciones de sus protagonistas, usando el medio de la escritura y la partitura como mero pretexto narrativo.

No obstante se debe reconocer que funciona como simple entretenimiento, depara algunas sonrisas y no cae excesivamente en la manida aflicción tontorrona que suele usar una y otra vez Marc Lawrence en sus guiones, aunque no ofrece nada nuevo, es más bien un paso atrás en la carrera de este hombre.

Para finalizar debe comentarse que la cancioncilla principal de la cinta se nota agradable y amable, así como la sarcástica imagen de Hugh Grant como ídolo de los ochenta.

Lucio Rogelio Avila Moreno

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