• Por AlohaCriticón

El gran director Billy Wilder nació el 22 de Julio de 1906 en la localidad austríaca de Sucha.

Tras abandonar los estudios de Derecho y trabajar como periodista encaminó rapidamente su trayectoria profesional hacia el mundo cinematográfico, con la principal tarea de escribir guiones.

En Alemania su talento ayudaría a construir trabajos como “Der Teufelsreporter” (1929) de Ernst Laemmle, “Der Mann, Der Seinen Morder Sutch” (1931) de Robert Siodmak, “Emil Und Die Detektive” (1931) de Gerhard Lampretch o “Menschen Ann Sontag” (1930), película en la cual coincidieron varios importantes personajes germanos que posteriormente destacarían en tierras americanas.

Además del propio Wilder, en sus créditos se encontraban los directores Fred Zinnemann, Robert Siodmak, Edgar E. Ulmer y el operador Eugen Schufftan.

Tras ese primer período en el que siguió colaborando en Alemania, la subida al poder del partido nacionalsocialista, liderado por Adolf Hitler, que impulsó una política basada en el fascismo italiano, supuso la huida de numerosas personalidades de la cultura y la ciencia del país, entre ellos el joven Billy Wilder.

Tras un breve paso por Francia, Wilder emprendió la aventura americana exiliándose en Hollywood, lugar en donde compartiría alojamiento con el actor Peter Lorre.

Su talento le llevaría con prontitud a trabajar como guionista al servicio de grandes cineastas.

Vamos a recordar esos títulos, obviando las obras de Wilder como director.

Su primera aparición en un film americano sería en “Adorable” (1933), una película dirigida por William Dieterle que estaba basada en un título escrito por Wilder para la industria alemana años antes, titulado “Ihre Hoheit Befiehlt” (1931).

El autor austríco no aparecería en los créditos como guionista, ya que la adaptación de su historia sería llevada a cabo por George Marion Jr. y Jane Storn.

De nuevo un antiguo trabajo suyo para la UFA fue objeto de un remake hollywoodiense en “One exciting aventure” (1934), película dirigida por Erns L. Frank que adaptaba ahora “Was Frauen Traumen” (1933) de Geza Von Bolvary.

Los encargados de adaptar la historia de Wilder serían en esta ocasión William Hurlbut y William B. Jutte.

La primera vez que Billy Wilder redactó directamente un guión para los estudios estadounidenses fue para el musical de la 20th Century Fox, “Music in the air” (1934), título dirigido por Joe May y escrito al alimón con Howard Irving Young y Robert Liebmann, basado en la opereta de Oscar Hammerstein III y Jerome Kern. La película protagonizada por Gloria Swanson nunca fue del agrado de Billy que él mismo calificó de horrorosa. La verdad es que exageraba.

Un año después escribiría junto a Frank Schulz para la Fox “Lottery Lover” de William Thiels, otra opereta interpretada por Lew Ayres que pasaría sin pena ni gloria.

El primer gran director con el que colaboró fue Raoul Walsh, en la producción “Under Pressure” (1935), escribiendo una historia que contaba los trabajos de los sandhogs o constructores de túneles en la ciudad de Nueva York.

Con Wilder redactaron el guión Borden Chase, Noel Pierce y Lester Cole.

Una de las películas más famosas de su etapa alemana, “Emil Und Die Detektive” (1931) , fue adaptado en Inglaterra por Cyrus Brooks, Margaret Carter y Frank Laundner con el título de “Emilio y los detectives” (1935) bajo la dirección de Milton Rosmer.

Esta historia sería realizada con posterioridad en Hollywood con producción de la compañía Disney en 1964.

“Champagne Waltz” (1937) sería una producción Paramount que adaptaría un relato de Wilder (él no aparecería en el guión) en el cual se contaban las peripecias de una banda de swing americana en tierras austríacas. Una comedia musical sin trascendencia pero tampoco desdeñable que contaba con la presencia de Fred MacMurray y Gladys Swarthout.

El siguiente trabajo fue bajo órdenes del personaje más influyente de toda su carrera, el gran director berlinés Erns Lubitsch, para el que escribiría varios guiones, el primero fue “La octava mujer de Barbazul” (1938), un texto importante ya que sería el comienzo de la fructífera asociación con Charles Brackett. Una divertidísima comedia con ese toque mordaz de la pareja Wilder-Brackett interpretada por Claudette Colbert, Gary Cooper y ese imprescindible secundario llamado Edward Everett Horton.

Un agradable musical protagonizado por Deanna Durbin, “That certain age” (1938), sería el preludio de uno de sus títulos más importantes como guionista.

Se trata de “Medianoche” (1939), un film de Mitchell Leisen, exquisito director con el que Wilder cooperaría varias veces más, que cuenta como protagonistas principales a Claudette Colbert y a Don Ameche.

Una obra maestra de la screwball comedy escrita también junto a Brackett y basada en un relato de Franz Schultz y Edwin Justus Mayer.

Basado en el éxito teatral de Broadway escrito por Clifford Goldsmith, la pareja presentaría un guión para Jay Theodore Reed titulado “What a life” (1939), una comedia de adolescentes de la Paramount que sería el inicio de toda una serie protagonizada por el personaje de Henry Aldrich en once films que culminaría el año 1944.

“Ninotchka” (1939), la obra maestra de Lubitsch para la Metro Goldwyn Mayer, es uno de sus trabajos más recordados. Basado en una historia de Melchior Lengyel, Wilder, junto a Brackett y Walter Reisch, desarrolló una feroz sátira anticomunista con el romance entre una dura y fría comisaria rusa (Greta Garbo) y un elegante vividor americano (Melvyn Douglas) en la ciudad de París.

La película sería objeto de un remake musical posterior protagonizado por Cyd Charisse y Fred Astaire, dirigido por Rouben Mamoulian y titulado “La bella de moscú” (1957).

Un relato escrito junto a Jacques Thery fue la base de un guión escrito por Dwight Taylor para una nueva comedieta musical bastante divertida titulada “Rhythm on the river” (1940), que estaba dirigida por Victor Schertzinger e interpretada por Bing Crosby, Mary Martin y Basil Rathbone.

Su asociación con Mitchell Leisen se vio acrecentada con “Adelante, mi amor” (1940). Una comedia romántica Brackett-Wilder muy recomendable con corresponsales americanos y militares inmersos en la guerra civil española, interpretados por Ray Milland y la fenomenal actriz Claudette Colbert.

“Si no amaneciera” (1941), también de Leisen, supuso otro gran trabajo de Wilder y Brackett, adaptando una novela de Ketti Frings. Una película cuya acción transcurre en México, cerca de la frontera estadounidense, que no es más que una obra maestra del género del melodrama interpretada por un trío de actores de excepción, Charles Boyer, Olivia de Havilland y Paulette Goddard.

El maestro Howard Hawks también tuvo la fortuna de contar con la ayuda en el guión de la famosa pareja Wilder/Brackett en una estupenda screwball comedy llevada con el habitual brioso ritmo del director estadounidense, “Bola de fuego” (1941).

Con Gary Cooper, Bárbara Stanwyck y un gran número de ilustres veteranos del celuloide hollywoodiense en papeles secundarios, el film está considerado como uno de los más grandes trabajos de Hawks dentdo de la comedia y que él mismo rehizo en formato musical con el protagonismo de Danny Kaye en “Nace una canción” (1948).

Ya en plena tarea como director, Wilder tuvo tiempo para presentar un proyecto al productor Sam Spiegel que llevaría por título “Seis destinos” (1942), un film de episodios sobre un frac que va cambiando de propietario dirigido por Julien Duvivier.

La idea se llevó a cabo con un reparto extraordinario: Charles Boyer, Rita Hayworth, Ginger Rogers, Henry Fonda, Charles Laughton, Edward G. Robinson, George Sanders o Thomas Mitchell.

El último trabajo de Wilder como exclusivamente guionista fue para una comedia del artesano Henry Koster, “La mujer del obispo” (1947), una entretenida historia sobre la bajada de un ángel a la tierra para arreglar los problemas de un obispo. El ángel era Cary Grant y el obispo David Niven, por el medio la mujer del título, Loretta Young.

En este film no aparecería acreditado ya que Samuel Goldwyn tras quedar insatisfecho de la labor realizada por Robert E. Sherwood y Leonardo Bercovici, requirió a Billy y a Charles Brackett que reescribieran algunas escenas.

Wilder comenzó su imprescindible carrera en Hollywood como director con “El mayor y la menor” (1942), una estimable comedia interpretada por Ginger Rogers y Ray Milland.

Con posterioridad vendrían títulos míticos como “Perdición” (1944), “Días sin huella” (1945), “El crepúsculo de los dioses” (1950), “Testigo de cargo” (1958), “Con faldas y a lo loco” (1959), “El apartamento” (1960), “Uno, dos, tres” (1961) o “En bandeja de plata” (1966), que lo convertirían en uno de los autores más brillantes de la historia del séptimo arte.

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