• Por AlohaCriticón

goethe-foto-citasSi yo pinto a mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no una obra de arte.

El hombre feliz es aquel, que siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar.

Actuar es fácil, pensar es difícil. Actuar según se piensa es aún más difícil.

Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día.

Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.El único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada.

La actividad es lo que hace feliz al hombre.

Somos todos tan limitados que creemos siempre tener razón.

Yo amo a aquel que desea lo imposible.

¿Cuál es el mejor gobierno?. El que nos enseña a gobernarnos por nosotros mismos.

Es un gran error creerse más de lo que uno es o menos de lo que uno vale.

Con el conocimiento se acrecientan las dudas.

El hombre más feliz del mundo es aquel que sabe reconocer los méritos de los demás y puede alegrarse del bien ajeno como si fuera propio.

Contra la estupidez hasta los dioses luchan en vano.

Se tiende a poner palabras allí donde faltan las ideas.

Si cada uno limpia su vereda la calle estará limpia.

La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible.

El talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad.

Toda palabra dicha despierta una idea contraria.

La multitud no envejece ni adquiere sabiduría, siempre permanece en la infancia.

El niño es realista, el joven idealista, el hombre escéptico y el viejo místico.

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.

Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.

El suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras.

La ventaja se la lleva aquel que aprovecha el momento oportuno.

Vale más hacer la cosa más insignificante del mundo que estar media hora sin hacer nada.

Una vida ociosa es una muerte anticipada.

El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro.

Todo comienzo tiene su encanto.

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