• Por AlohaCriticón

POESIAS COMPLETAS

Garcilaso de la Vega

Poeta renacentista cuyos versos están enriquecidos por su elevado sentido de la musicalidad y la rítmica.

Todas sus églogas, canciones, sonetos, odas, elegías y epístolas se encuentran en este volumen, gracias al que se puede descubrir la importancia de este autor para la lírica castellana, quien, junto a Juan Boscán, trasplantó con talento la formas empleadas en Italia.

Leamos algunos poemas:

Cuando me paro a contemplar mi estado

y a ver los pasos por dó me ha traído,

hallo, según por do anduve perdido,

que a mayor mal pudiera haber llegado;

mas cuando del camino estoy olvidado,

a tanto mal no sé por dó he venido:

sé que me acabo, y mas he yo sentido

ver acabar conmigo mi cuidado.

Yo acabaré, que me entregué sin arte

a quien sabrá perderme y acabarme,

si quisiere, y aun sabrá querello:

que pues mi voluntad puede matarme,

la suya, que no es tanto de mi parte,

pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

En fin, a vuestras manos he venido,

do sé que he de morir tan apretado,

que aun aliviar con quejas mi cuidado,

como remedio, me es ya defendido;

mi vida no sé en qué se ha sostenido,

si no es en haber sido yo guardado

para que sólo en mí fuese probado

cuanto corta una espada en un rendido.

Mis lágrimas han sido derramadas

donde la sequedad y la aspereza

dieron mal fruto dellas y mi suerte:

¡basten las que por vos tengo lloradas;

no os venguéis más de mí con mi flaqueza;

allá os vengad, señora, con mi muerte!

La mar en medio y tierras he dejado

de cuanto bien, cuitado, yo tenía;

y yéndome alejando cada día,

gentes, costumbres, lenguas he pasado.

Ya de volver estoy desconfiado;

pienso remedios en mi fantasía;

y el que más cierto espero es aquel día

que acabará la vida y el cuidado.

De cualquier mal pudiera socorrerme

con veros yo, señora, o esperallo,

si esperallo pudiera sin perdello;

mas no de veros ya para valerme,

si no es morir, ningún remedio hallo,

y si éste lo es, tampoco podré habello.

Un rato se levanta mi esperanza:

mas, cansada de haberse levantado,

torna a caer, que deja, mal mi grado,

libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza

del bien al mal? ¡Oh corazón cansado!

Esfuerza en la miseria de tu estado;

que tras fortuna suele haber bonanza.

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos

romper un monte, que otro no rompiera,

de mil inconvenientes muy espeso.

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,

quitarme de ir a veros, como quiera,

desnudo espirtu o hombre en carne y hueso.

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