• Por AlohaCriticón

Absorbentes textos de H. P. Lovecraft imbuidos en una mitología propia y fascinante, previa a la aparición del ser humano. Recopilación de imaginativas historias de terror y misterio, a través de las cuales podremos conocer la gran importancia de este autor en el mundo de la literatura fantástica.

Alimentando el universo lovecraftiano, este tomo también incluye relatos de gente como Ambrose Bierce, Lord Dunsany, Henry Kuttner, Algernon Blackwood o Robert Bloch.

Leamos un fragmento en original y al margen de esto, una parte del Necronomicón:

La llamada de Cthulhu

The most merciful thing in the world, I think, is the inability of the human mind to correlate all its contents.

We live in a placid island of ignorance in the midst of black seas of infinity, and it was not meant that we should voyage far.

The sciences, each straining in its own direction,have hitherto harmed us little; but some day the piecing together of dissociated knowledge will open up such terrifying vistas of reality, and of our frightful position therein, that we shall either go mad from the revelation or flee from the deadly light into the peace and safety of a new dark age…………………

Necronomicón (fragmento)

El título original era Al-Azif, Azif era el término que emepleaban los árabes para designar el ruido nocturno (producido por los insectos) que, se suponía, era el murmullo de los demonios.

Fue escrito por Abdul Al Hazred, un poeta loco huido de Sanaa al Yemen en la época de los califas Omeyas hacia el año 700. Visitó las ruinas de Babilonia y los subterráneos secretos de Menfis, y pasó diez años en la soledad del gran desierto que se extiende al sur de Arabia, el Roba el-Khaliyeh, o “Espacio vital” de los antiguos, y el Dahna, o “Desierto Escarlata” de los árabes modernos. Se dice que este desierto está habitado por espíritus malignos y monstruos tenebrosos.

Todos aquellos que aseguran haber penetrado en sus regiones cuentan cosas extrañas y sobrenaturales. Durante los últimos años de su vida, Al Hazred vivió en Damasco, donde escribió el Necronomicon (Al-Azif) y por donde circulan terribles y contradictorios rumores sobre su muerte o desaparición en el 738.

Su biógrafo del siglo XII, Ibn-Khallikan, narra su asesinato por un monstruo invisible en pleno día y devorado horriblemente en presencia de un gran número de aterrorizados testigos. Se cuentan, además, muchas cosas sobre su locura.

Pretendía haber visto la famosa IIrem, la Ciudad de los Pilares, y haber encontrado bajo las ruinas de una ciudad perdida del desierto los anales secretos de una raza más antigua que la humanidad.

No participaba de la fe musulmana, adoraba a unas desconocidas entidades a las que llamaba Yog-Sothoth y Cthulhu.

En el año 950, el Azif, que había circulado en secreto entre los filósofos de la época, fue traducido ocultamente al griego por Theodorus Philetas de Constantinopla, bajo el título de Necronomicon. Durante un siglo, y debido a su influencia, tuvieron lugar ciertos hechos horribles, por lo que el libro fue prohibido y quemado por el patriarca Michael.

Desde entonces no tenemos más que vagas referencias del libro, pero en el 1228, Olaus Wormius encuentra una traducción al latín que fue impresa dos veces, una en el siglo XV, en letras negras (con toda seguridad en Alemania), y otra en el siglo XVII (probablemente en España).

Ninguna de las dos ediciones lleva ningún tipo de aclaración, de tal forma que es sólo por su tipografía que por lo que se supone su fecha y lugar de impresión.

La obra, tanto en su versión griega como en la latina, fue prohibida por el Papa Gregorio IX, en el año 1232, poco después de que su traducción al latín fuese un poderoso foco de atención.

La edición árabe original se perdió en los tiempos de Wormius, tal y como se dijo en el prefacio (hay vagas alusiones sobre la existencia de una copia secreta encontrada en San Francisco a principios de siglo, pero que desapareció en el gran incendio).

No hay ningún rastro de la versión griega, impresa en Italia, entre el 1500 y el 1550, después del incendio que tuvo lugar en la biblioteca de cierto personaje de Salem, en 1692. Igualmente, existía una traducción del doctor Dee, jamás impresa, basada en el manuscrito original. Los textos latinos que aún subsisten, uno (del siglo XV) está guardado en el Museo Británico, y el otro (del sigo XV) se halla en la Biblioteca Nacional de París. Una edición del siglo XVII se encuentra en la Biblioteca de Wiedener de Harvard y otra en la biblioteca de la Universidad de Miskatonic, en Arkham; mientras que hay una más en la biblioteca de la Universidad de Buenos Aires. Probablemente existían más copias secretas, y se rumoreaba persistentemente que una copia del siglo XV fue a parar a la colección de un célebre millonario americano.

Existe otro rumor que asegura que una copia del texto griego del siglo XVI es propiedad de la familia Pickman de Salem; pero es casi seguro que esta copia desapareció, al mismo tiempo que el artista R. U. Pickman, en 1926.

La obra está rigurosamente prohibida por las autoridades y por todas las organizaciones legales inglesas. Su lectura puede traer consecuencias nefastas. Se cree que R. W. Chambers se basó en este libro para su obra “El rey en amarillo”.

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