• Por Antonio Méndez

josefelix-tapia-la-luna-ha-entradoen-casa-novela-nadalSinopsis

Ha terminado la Segunda Guerra Mundial y el pueblo del pequeño Antonio se altera con un eclipse.
A partir de ese fenómeno, el muchacho se obsesiona con la luna, investigando todo lo que puede en torno a su naturaleza, su exploración, su repercusión en la vida de los hombres.

Crítica

El periodista José Félix Tapia ganó en el año 1945 el segundo Premio Nadal tras haberlo hecho un año antes Carmen Laforet con “Nada”.

Dedicada a todos los lunáticos, Tapia estructura la novela en “cuatro fases y una sonrisa” con los títulos de “Cuarto Creciente”, “Plenilunio De Amor”, “Observaciones Al Telescopio”, “Nubes De Gloria” y “Eclipse Final”.

josefelix-tapia-luna-casa-nadal-1945-premioAntonio, el niño protagonista, narra el libro en primera persona que se inicia como una bildungsroman en un pueblo castellano con el chaval en progresiva obsesión lunar y en conversaciones con diferentes personajes, entre ellos el cura Don Satur o el maestro Don Justo.

Esta primera parte es uno de los mejores momentos del libro, iniciación, descubrimiento, educación… con un estilo entre lírico y evocativo, con buen uso de descripciones y rico vocabulario.
A lo largo de la novela hay múltiples citas literarias, en este tramo desde Julio Verne a Edgar Allan Poe, pasando por los simbolistas franceses o la referencia al inglés Francis Godwin y su relato pionero de ciencia-ficción del siglo XVII, “El Hombre En La Luna”, con un español viajando a la Luna.

Con el crecimiento de Antonio y la llegada de nuevas “fases”, como “Plenilunio De Amor”, la novela se hace más densa, con tramos que convierten la novela de ficción casi en ensayos: mitología, misticismo… un tanto farragosos en una evolución hacia metáforas de luna como iluminación religiosa en la mayor presencia de Adela, la hermana del protagonista.

Adela, vértice de un triángulo amoroso con su prima Etelvina y un personaje masculino llamado Raúl, termina robándole el protagonismo a Antonio, con pasajes sombríos en caserón tipo gótico y con incidencia importante de la criada Baltasara, en una espesa atmósfera de mística oscura, en ocasiones cansina, con numerosas referencias: San Juan de la Cruz, Fray Luis de León, Santa Teresa de Jesús

Adela refleja los éxtasis y estigmas de Teresa Neumann o a Gema Galgani, cerrándose el libro en una descripción prolija de iniciación religiosa que poco tiene que ver con el comienzo de la novela, pero que se logra transmitir con detalle y erudición.

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