• Por AlohaCriticón

LA DÉCIMA SINFONÍA

Joseph Gelinek

Un músico aparece muerto con la cabeza cortada. Su asesinato parece vinculado con una décima sinfonía compuesta por el compositor Ludwig van Beethoven, cuya valiosa partitura es clave en la resolución de un caso en el que tiene participación importante el joven musicólogo Daniel Paniagua.

Joseph Gelinek es el seudónimo del musicólogo que, sin revelar su nombre en el libro, crea esta intriga criminal-musical en torno a la figura de Beethoven.

Es una de esas novelas más preocupadas por exhibir regularmente los conocimientos del escritor en diferentes áreas, aquí principalmente la música clásica, que por hacer avanzar la trama sin “descansos”, cuando no digresiones, culturales.

No se puede negar la habilidad de Galinek para crear personajes singulares y configurar una criptología sesuda con claves sonoras, y tampoco es desdeñable su conocimiento musical con continuas reseñas de grandes compositores (manifiestando una considerable idolatría por la figura de Beethoven).

No obstante, la intriga, narrada de forma ágil con un lenguaje asequible para todos los públicos y con saltos temporales flojamente estructurados que o preludian un hecho importante en su resolución o se retrotraen históricamente para hacer partícipe al citado compositor alemán, acumula un cajón de sastre de lugares comunes y asuntos manidos con reflejo en las intrigas de Dan Brown.

No falta la masonería con fabulaciones “secretistas”, el sentimentalismo superfluo con un conflicto de pareja de culebrón, la combinación dispar de investigadores, y las conexiones rocambolescas con un final decepcionante que mezcla la novelilla barata con un anodino episodio de teleserie policial.

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